Claudio Rissi, que vuelve a encarnar a Mario Borges, en la tercera temporada de "El Marginal", producida por Underdground y que podrá verse en la TV Publica y por la plataforma Contar todos los martes, desde el 9 de julio a las 22, consideró que "la realidad es una pero depende con que color lo mires tiene matices".

La exitosa serie creada por Sebastián Ortega junto a Underground y Contenidos Públicos es protagonizada por Nicolás Furtado, Martina Gusmán, Claudio Rissi y Gerardo Romano. En esta tercera temporada, se incorporan Ana María Picchio, Gustavo Garzón, Alejandro Awada y la revelación de la película "El Ángel", Lorenzo Ferro.

La ficción se ubica temporalmente después de la segunda temporada, pero antes de la primera. Los hermanos Mario y Diosito Borges (Claudio Rissi y Furtado) obtuvieron el poder del penal y ahora buscarán armar un plan para ganar dinero lo antes posible ya que pueden obtener su libertad gracias a Antín (Gerardo Romano), el director del penal San Onofre.

A pedido del alcaide del penal Gerardo Antín (Gerardo Romano), los Borges deben proteger a un interno recién llegado, hijo de un empresario poderoso, encarnado por Leonardo Ferro.

Mientras que Ana María Picchio compone a Estela Morales, nueva jefa del Servicio Penitenciario Federal, ex novia de Romano, y declarada defensora de la mano dura y de la violencia institucional contra los reclusos.

El Marginal 3 está dirigida por Alejandro Ciancio, escrita por Omar Quiroga, Nicolás Marina y Andrés Pascaner; con producción general de Pablo Culell y dirección general de Sebastián Ortega.

El elogiado Claudio Rissi charló con Télam sobre su personaje:

T:-¿Cómo es componer un personaje que es un duro y termina cayéndole bien a la gente? Contabas episodios de identificación en México, cuando fueron a los Platino y acá también. ¿Por qué pensás que la gente se identifica? ¿O no depende de ustedes?

CR:- Por supuesto que uno quiere que lo quieran, esto es humano y los actores queremos que nos quieran, pero no sé qué es lo que hay que un personaje tan duro sea querible. Creo que tiene que ver con el humor, en principio, y determinados valores que son trastocados porque por momentos parece Groucho Marx, “tengo estos valores y si no te gustan tengo otros”. Hay determinados seudo valores morales que rigen la vida de Mario. Y el humor ácido que tiene Mario con el cual yo me identifico, yo Claudio. Yo tengo un humor así. Eso es lo que tiene El Marginal, expone cosas que vos decís “¿y esto?”. Esto es la televisión. Es que esto es ficción. Si hablamos de ficción hablamos de ficción, si hablamos de realidad, ¿cuál es la realidad? ¿Cuál es la tuya o cuál es la mía? Porque hay más de una. En realidad la realidad es una, pero depende con qué color lo mires tiene matices. Y la ficción también, pero es una mirada de algo que una mente enferma como la de Caetano y Sebastián Ortega pueden llegar a crear como este mundo carcelario que es El Marginal. Esos chicos no están bien, yo diría que tendrían que volver al psicólogo de donde no deberían haber salido jamás (risas). Pero gracias a ellos estamos haciendo este quilombo. Sebastián es un gran capitán.

T:- Te escuchaba recién decir, ¿hasta qué punto los actores son amorales?

CR:- Si yo tengo que hacer un genocida, por ejemplo, si yo lo juzgo, cuando actúo trabajo desde el prejuicio. Yo lo puedo juzgar a un tipo, considerá que Jorge Rafael Videla fue un reverendo HDP. Ahora, si yo tengo que hacer de Videla no puedo decir que eso cuando tengo que abordar las escenas que vienen en un libro, tengo que encontrar la manera de liberarme para tomar otro código de pensamiento que es el de este tipo que no tiene nada que ver con el mío. Entonces, necesito justificar por qué ese tipo piensa como piensa porque a priori yo no pienso así, pero tengo que pensar como ese tipo para poder desarrollar esas acciones sin que esas acciones formen parte de un cliché porque yo actué desde un juicio previo de decir “este tipo es porquería” y entonces hago de hijo de puta. Una vez Federico Luppi, que fue un gran maestro y me enseñó muchas cosas, una vez me dijo “Claudio, todos los personajes del ombligo para adentro son seres humanos, hay que limpiar de prejuicios”. Por eso uno es un amoral cuando actúa. (Télam)