El unipersonal "Magallanes.0", del autor mallorquín Jeroni Obrador, será interpretado por el reconocido actor Claudio Pazos bajo la dirección de Merceditas Elordi, en la reapertura del teatro Payró, San Martín 766, a partir de mañana a las 20.

La puesta llega al país con promisorios antecedentes en España donde se estrenó a fines de 2019 en el Festival Mitin de Sevilla, es programa oficial de V Centenario, giró en el Festival Santiago off y participó en el Festival Internacional de Monólogos del Teatro Matacandelas de Medellín.

La versión local se realiza con el protocolo sanitario referente a la pandemia y capacidad limitada en el teatro del barrio porteño de San Nicolás, en tanto las entradas se pueden adquirir a través de www.alternativateatral.com

El adelantado portugués Fernando de Magallanes (1480-1521) vaga solitario desde el siglo XVI, único sobreviviente del primer viaje alrededor del mundo y se enfrenta con un nuevo universo donde todos los tiempos están juntos en uno.

"Para mí el '.0' es el punto de partida y el de llegada al mismo tiempo. Buscando la ruta de las especias, Magallanes encontró, sin darse cuenta, un punto de unión. Para mí la obra intenta valorar ese asumir que somos todos parte de lo mismo", describió Pazos en diálogo con esta agencia.

Télam: ¿Cuánto hay en común entre el Magallanes real y ese "fantasma" que sobrevive 500 años después?

Claudio Pazos: La obra está plagada de infinidad de datos, que al menos es posible comprobar con las declaraciones de un tripulante escritor llamado (Antonio) Pigafetta, que estuvo en aquella expedición. Pienso en la subjetividad que todos los seres humanos tenemos y tal vez, no lo sé con certeza, y que esos relatos objetivos estén cargados de subjetividad. Por eso es importante que la historia no la cuenten siempre los mismos (risas). A partir de esos datos aparece el punto de partida del cuento, en donde este Magallanes no ha muerto sino que ha quedado detenido en un lugar inhóspito durante cinco siglos. Para un astrónomo, el no poder medir su ubicación es casi insoportable; esto es lo interesante que plantea el autor. No es contar la vida de un personaje histórico sino adentrarse desde otro lugar en la vida de un hombre con sus sueños, miserias, anhelos. Desde mi punto de vista la expedición de Magallanes es una mezcla de cosas: la ambición de un hombre mezclada con la ambición desmedida del Reino de España por conquistar tierras, poderío, sin importar lo que va arrasando a su paso.

T: ¿Ese es el drama central del personaje?

CP: No, su drama es la imposibilidad de desear; el deseo de desear. Vive pero no tiene hambre, ni sed, ni familia, ni amor, ni siquiera el mar, que es su vocación. No entiende por qué y para qué está ahí, completamente solo, ni siquiera su ambición le sirve; por eso tiene que comprender algo para poder transformar esa situación. Y ese es el hilo conductor de como va intentando adentrarse en su propia profundidad.

T: ¿Cómo fueron los ensayos en tiempos de pandemia?

CP: La idea era estrenar en 2020, después vino la pandemia y se detuvo. Con Merceditas comenzamos a hacer lecturas vía Zoom y, ya en octubre, con muchos cuidados, empezamos a ensayar en forma presencial en su casa. Merceditas tiene un espacio amplio que se divide en dos habitaciones con un ventanal en el medio y permitía que ella estuviese en una habitación y yo en la otra, con ventilación, alcohol en gel y todas esas cosas.

T: Más allá de lo espacial, ¿Cómo fue el trabajo con ella?

CP: Para Merceditas solo tengo palabras de agradecimiento, no solo por su calidad sino por rodearse con gente talentosa que participa del proceso creativo: Jorge López (vestuario), Edgardo Aguilar (escenografía y luces), Ale García (productora ejecutiva), María Forni (diseño gráfico), Bruno Lo Bianco (música), Cristian Holzman (foto y video) y Facundo Altonaga (asistente de dirección). Es una directora sensible, simple y convicciones fuertes al mismo tiempo. Todo fue muy extraño al principio, desde el llamado de ella convocándome a la obra y cuando la pandemia nos detuvo, en fin… Tanto ella como la productora ejecutiva seguían avanzando y en mi caso también estudiando la obra.

T: En "Jorobado, el encierro de un cornudo", que estrenaste en 2016, hacías un trabajo físico extenuante? ¿Hay algo parecido en "Magallanes.0"?

CP: Creo que un intérprete le tendría que prestar mucha atención a su cuerpo como un territorio de infinitas posibilidades; eso no significa que haya que moverse todo el tiempo pero nuestro cuerpo como herramienta de trabajo es sumamente importante para poder desarrollar nuestro oficio que es el "relatar". El cuerpo como voz, emoción, como lugar de proyección.

En el caso del "Jorobado", él estaba encerrado en su propia cabeza, era un hombre sin sueños, intentando romper con los mandatos sociales. Había un límite espacial muy limitado y eso lo transformaba en algo asfixiante. En el caso de "Magallanes.0" el hilo conductor es "querer entender". ¿Por qué sigo vivo después de 500 años? ¿Dónde estoy? Todo lo que sucede en la obra lo lleva a la verdad más simple y pura, que es darse cuenta de que todos tenemos alma. (Télam)