Andrés Fortunato, vocalista y creador del grupo Chimbe que cruza rock, folclore, blues tuareg y afrobeat con elementos electrónicos, consideró que “hay un punto de conexión entre todas las culturas, sobre todo las ancestrales, que tienen una búsqueda casi mágica por el mundo”.

“Pienso que hay un punto de conexión con una ritualidad, con una presencia del mundo de los sueños, del mundo visionario en donde el rock siempre tuvo ganas de conectar con todo eso”, arriesgó Fortunato a Télam.

El músico oriundo de la localidad bonaerense de Castelar sostuvo que “las sikuriadas andinas nos suenan desafinadas a nosotros pero están casi distorsionadas y son casi riffs lo que están haciendo. Por eso encuentro en el rock quizás de manera intuitiva el volver a hacer sonar estas cuestiones desprolijas pero viscerales, esta parte primitiva nuestra que necesitamos mucho”.

Para demostrar ese lazo, en enero pasado Chimbe editó la canción “Madre de la lluvia” en la que Carca cantó y tocó la lap Steel, con escalas de blues tuareg y que para el mentor del conjunto constituye “un homenaje a los orígenes ancestrales del rock y del blues”.

“En ese tema también invité a Yael Martínez con un ensamble de candombe. Él es afro argentino y viene de generación en generación tocando los tambores ceremoniales y tuve la suerte de que aceptara participar y darle un poco ese color nativo”, añadió.

Télam: ¿Cuán difícil es mezclar tantos y tan diversos géneros?

Andrés Fortunato: Nace de un estudio académico muy fuerte y a la vez mucha calle dentro de lo que es el rock. También todos mis viajes me permitieron conectarme con culturas y con estos sonidos. No sé, he tocado en un oasis en el desierto del Sahara frente a los tuareg, he estado por Asia, he estado por África, por los países árabes, mucho Europa y toda Latinoamérica, entonces todo eso me fue empapando y pude convocar a personas que tienen también estas afinidades e hicimos mucha fuerza y le dedicamos mucho trabajo para lograr un sonido personal. (Télam)