La investigadora y docente Carolina Duek conduce “8 preguntas. Dilemas e interrogantes de la ciencia contemporánea”, un podcast impulsado por el Ministerio de Cultura de la Nación y Tecnópolis que, afirmó, “apuesta a una comunicación pública que sea transparente y masiva”.

“Esta iniciativa tuvo como vector trabajar algunos de los temas de agenda contemporánea, ya sea de medioambiente, de tecnología, de distintas dimensiones de la vida cotidiana que pueda ser escuchada y seguida por cualquier persona a la que le pueda interesar”, expresó en diálogo con Télam la doctora en Ciencias Sociales (UBA) y magíster en Comunicación y Cultura (UBA), e investigadora del Conicet.

Cómo se hace una vacuna, si hay igualdad de género en la ciencia, por qué se extinguen las especies, si internet es un derecho humano, y si el desarrollo económico es compatible con el cuidado ambiental son algunas de las ocho preguntas que guían cada episodio, en los que varios especialistas renombrados de las distintas materias ayudan a encontrar algunas respuestas.

Interrogantes como si los robots van a reemplazar a los humanos en el trabajo, por qué comemos como comemos y cómo dialoga el campo científico con nuestra sociedad son los cuestionamientos que completan ciclo.

El proyecto que cuenta con guiones y producción de Natalia Laube y Emilia Erbetta, y música de Javier Bustos, fue grabado de manera colectiva por el equipo de Tecnópolis.

Los episodios ya disponibles están en Spotify, YouTube, en https://tecnopolis.gob.ar/8preguntas y en todas las plataformas digitales, y cada miércoles se subirán los restantes hasta completar la entrega.

Télam: ¿De qué manera llegás a ser parte de este proyecto y cómo se formuló?

Carolina Duek: Me contactan desde Tecnópolis y me cuentan que en el marco de la conmemoración de sus 10 años estaban armando distintas propuestas y querían invitarme a ser la voz de un podcast que hasta ese momento no tenía nombre y que lo fuimos pensando con el equipo.

Esta iniciativa tiene que ver con plantear dilemas e interrogantes que nos permitieran pensar muchas de las cuestiones que aparecen cotidianamente, desde una vacuna hasta el lugar de la mujer en la ciencia. Además de ofrecer un recorrido lleno de voces de científicos y científicas, de trabajadores y trabajadoras, y con personas de distintas organizaciones sociales que nos permitieran intentar responder de alguna forma, provisoria, estas preguntas que hacemos en cada capítulo.

T: ¿Cuál es la propuesta de “8 preguntas”?

CD: Explorar el formato podcast, diversificar las plataformas es un objetivo en sí mismo. La idea es que haya un cierto fluir entre las distintas voces que componen el tejido social a partir de la convicción de que no hay una sola voz que nos permita responder las preguntas que nos hacemos, sino que las voces son múltiples, se articulan, se contradicen, se ocupan de distintas dimensiones, y eso nos permite pensar de qué manera producimos ciencia hoy.

Entonces los ocho capítulos tienen un muy buen balance. Hay algo de cada pregunta que nos atraviesa cotidianamente.

También este proyecto tiene un hermoso desafío que es tratar de visibilizar a investigadores, investigadoras y a las distintas investigaciones, además de mostrar que existe una forma plural y diversa de abordar cada tema.

T: ¿Hay una búsqueda de interpelar a quien escucha cada entrega?

CD: En algún momento todos estamos atravesados por la pregunta o tendríamos que estarlo. Por ejemplo, en el capítulo de biodiversidad pienso que muchas de las personas que lo escuchen es probable que no se hayan planteado cuestiones vinculadas a esa temática, pero las consecuencias y las causas están atravesadas socialmente. Cada episodio interpela prácticas, hábitos y preguntas que podríamos elaborar y si no lo hicimos, deberíamos hacerlo. El objetivo es poder generar alguna reflexión. Creo que todos los consumos culturales deberían ayudarnos a preguntarnos algo sin la necesidad de cambiar nuestro pensamiento.

T: ¿Cuáles son los elementos que se tienen en cuenta para hablar de ciencia y que se entienda?

CD: El gran mérito del podcast tiene que ver con la calidad de los guiones y con la construcción del diálogo dentro del campo científico.

Por un lado se piensa que todo lo que tiene que ver con la ciencia solo sirve a su campo y cada pregunta o respuesta muestra que no, que todo lo que la ciencia hace o deja de hacer tiene una repercusión directa en nuestra vida cotidiana. En segundo lugar está esa idea de que para hablar de ciencia hay que utilizar un lenguaje difícil y la clave está en la convicción de que lo más importante es que nos entiendan, y eso no tiene que ver con cambiar un registro de habla, ningún entrevistado lo modificó, sino que todos partimos de que es un error grave no saber cómo comunicar de manera clara.

T: ¿Qué rol tiene un espacio como Tecnópolis para la sociedad?

CD: Es importante que existan espacios en los que la ciencia aparece visibilizada, en los que se da lugar a distintas iniciativas y que permitan poner a la investigación realmente en escena. Y si tiene que ver con políticas públicas me parece absolutamente relevante y ojalá haya más espacios y no solamente estatales. Cuantos más ámbitos surjan para hacernos preguntas nuestra vida va a ser más rica y va a tener más perspectiva, es fundamental desarmar todas las opciones dicotómicas que parecen organizar y atravesar nuestra cotidianidad de manera única. Que haya lugares que contengan diversidades me parece una gran oportunidad para pensar.

T: ¿Cómo se vincula a las infancias con la ciencia y la tecnología?

CD: Es muy significativo pensar la forma en que las escuelas o los museos son nodos fundamentales para la construcción de nuevas miradas no estereotipadas, sobre lo que un niño o niña puede y quiere hacer y si tiene las herramientas. Muchos de ellos no conocen las posibilidades que tienen, no saben sobre las carreras universitarias ni sobre los talleres que existen. Pero creo que no es el momento político ni histórico para pensar iniciativas nuevas en las escuelas que ahora están intentando rearmarse después de un año de pandemia, pero sí debería hacerse a mediano plazo. Y, además, si bien existen espacios, la pregunta es quién los conoce y quiénes pueden acceder. (Télam)