La comedia negra "Lunáticos", con un elenco coral integrado por Daniel Hendler y Verónica Llinás, entre otros, y que narra las vivencias de varios personajes que habitan las ciudades de Buenos Aires, México y Montevideo, que entrecruzan sus historias y vinculan las locuras del mundo globalizado, se estrena el jueves en salas.

Escrita y dirigida por Martín Salinas, la coproducción argentina con México y Uruguay completa su reparto con Luis Ziembrowski, Rafael Spregelburd, Gerardo Chendo, Julián Kartun, Marina Bellatti, Marcelo Subiotto, Francisco Lumerman, Pablo Pinto, Alfonso Dosal, Cassandra Ciangherotti, Julieta Egurrola, Claudio Martínez Bel, Pablo Solarz, Black Rodríguez Méndez y Claudio Garófalo.

A partir de unos tuits iracundos de un presidente estadounidense que emula sin mucha sutileza a Donald Trump, el largometraje se inicia con Estados Unidos suspendiendo el comercio con China y desatando consecuencias financieras globales que afectan en particular a los protagonistas latinoamericanos del filme.

"El lema de la película 'para reírse cuando habría que llorar' es una clave" dijo Salinas en un primer intento por definir el filme, en una entrevista con Télam en la que participó también Hendler.

Salinas agregó: "En el humor, uno se ríe muchas veces de aquellas cosas que lo angustian. Hay algo de la realidad del mundo y del planeta en este momento que nos angustia a todos muchísimo porque no sabemos adónde va a parar todo esto".

El director contó que buscó que, a partir de su película, "haya un desahogo cómico de una realidad que agobia y ese desahogo parece muy sano. Más vale reír que llorar; el humor requiere de cosas que producen una explosión de risa frente a algo que podría ser un peligro".

"Se busca la noción de que eso uno lo pueda convertir en humor y llevarlo a una zona de comedia con un plus, sin que sea una farsa ridícula, sino que parezca real y un poquito más", añadió.

Hendler, en tanto, definió al proyecto como "una película coral que está guiada por la psicosis de algunos personajes, que son efectos colaterales de esta sociedad tan controlada, con gente que queda afuera del sistema y que se corre o no tiene el equilibrio y la capacidad para ser parte".

"Está abordado desde lo siniestro, desde una mirada distópica y, al mismo tiempo, humanizada. Porque se humaniza a estos tipos para que entendamos que, dentro de esta locura, hay alguien a quien le salta la térmica por ese lado", reflexionó el actor uruguayo.

Télam: ¿Cómo diste con el proyecto y qué te interesó del guion para participar?

Daniel Hendler: Me gustó que estuviera Martín Salinas detrás, que es alguien a quien conocía como tutor de guion cuando escribía la primera película que dirigí. Y cuando me dijo que tenía un proyecto y el elenco en el que estaba pensando, supuse que iba a ser divertido. Después leí el guion, que imaginaba que viniendo de un guionista así sería una historia muy bien resuelta y con aristas interesantes. Así que me mandé.

T: ¿Qué les resultó más dificultoso de lograr a cada uno desde sus roles en la producción?

Martín Salinas: Filmar en tres países fue complicado porque nos agarró la pandemia en el medio. Entonces, habíamos filmado dos de las tres historias que se entrecruzan y cuando estábamos dejando pasar un tiempo para organizarnos, perdimos dos actores uruguayos porque no podían cruzar a Buenos Aires. Así que tuve que hacer el laburo de casting de nuevo. Por ejemplo, el papel que interpreta Verónica Llinás era originalmente masculino.

DH: Lo difícil es el equilibrio entre el horror, de cuando un personaje es un psicópata, un asesino serial y, al mismo tiempo, caminar por la delicada línea del humor. Un humor disparatado que dialoga con lo siniestro. Ese equilibrio podría ser el desafío particular de un trabajo como este, en el que uno puede tener la tentación de irse al chiste o al terror, y ese surfeo en esas diferentes variantes.

T: ¿Qué es lo que más le puede llegar a interesar al público de esta propuesta?

DH: Ver una película coral, con humor, terror, y que se plantea como desde un delirio distópico, que en realidad nos refleja algo que tenemos muy cerca y todos podemos reconocer. (Télam)