(Por Hugo F. Sánchez, enviado especial).- La 70ma. edición del Festival de San Sebastián empieza a desandar el camino del final, cuando el sábado se anuncien los ganadores de este año, pero aún quedan numerosas películas para ver en las diferentes secciones como “Amigas en un camino de campo”, del argentino Santiago Loza y “Walk Up”, del surcoreano Hong Sangsoo.

El filme de Losa, que compite en Zabaltegi-Tabakalera, el apartado dedicado al cine más experimental o de riesgo y en donde también se presentan las producciones nacionales "Trenque Lauquen" (Laura Citarella) y "Diarios" (Andrés Di Tella), se asoma e instala en la amistad entre Sandra (Eva Bianco) y Tere (Anabella Bacigalupo) que se desarrolla en un lugar de sierras, un paisaje rural retratado con belleza por la fotografía de Eduardo Crespo.

Con una puesta austera, habitual en el realizador cordobés (“Breve historia del planeta verde”, “Los labios”, “La Paz”, “Cuatro mujeres descalzas”, “Extraño”, entre otros títulos), cuenta la relación entre ambas mujeres a través de casi un día completo paseando por las sierras con la excusa de poder ver un meteorito que cayó en las cercanías.

La siempre precisa Eva Bianco le da un carácter reconcentrado a Sandra -que pasa sus días amasando pan que reparte entre los vecinos-, que con su hermetismo enoja a su hija que está de visita –“parece que te da lo mismo que esté acá”- y también a su amiga Tere, que le advierte que con su actitud se va a quedar “cada vez más sola”.

La historia tiene como trasfondo una ausencia omniprescente para las protagonistas, que en su vínculo se animan a decirse las cosas sin tapujos y sin la prevención de que la relación se fracture.

Con bellas poesías de la bahiense Roberta Iannamico leídas a cámara, la música de Santiago Motorizado que acompaña serena los climas del relato y sobre todo el tiempo para que se complete la curva dramática de esa relación entre mujeres, que Loza vuelve a abordar con precisión y sensibilidad en torno al universo femenino. .

Por su parte, el último opus del prolífico maestro Hong Sangsoo, “Walk Up”, compite por la Concha de Oro en la sección oficial con un relato que como es usual, podría ser tomado como un capítulo más de su obra, que sus detractores describen como una sola y larga película, mientras que los fanáticos, como otra obra maestra sobre los temas que lo obsesionan.

Ni uno ni el otro. “Walk Up” muestra un momento determinado en la vida Byungsoo (extraordinario Kwon Hae-hyo, una vez más como el alter ego del realizador), un director de cine que atraviesa un impase en carrera, divorciado y con una hija de poco más de 20 años, a la que a falta de su presencia como padre le presenta a modo de reparación por sus ausencias a una diseñadora que se supone, orientará a la chica en la profesión en la que se quiere formar.

El edificio en donde vive la diseñadora tiene varios pisos, que le permiten tener un estudio, alquilar una planta para un restaurante exclusivo y obtener rentas de un par de departamentos.

La estructura del lugar determina la historia y la puesta, a donde sí, nuevamente Hong Sangsoo es impiadoso con los hombres, en este caso Byungsoo (el extraordinario Kwon Hae-hyo, una vez más asumiendo al realizador), descripto como miedoso, egocéntrico e incapaz de ocuparse de otra cosa que no sea su carrera.

También está la comida, el cine dentro del cine y el alcohol como liberador de lo más reprimido de sus personajes. Es decir, los temas recurrentes están pero se trata de otra película que si se quiere, se escinde de la filmografía del director coreano.

A medida que se recorren los pisos del edificio -descripto como hermoso pero con pocas pistas para certificar la calificación- y que se desprende que el protagonista es célebre por su cine -aunque no consiga financiación para un próximo proyecto-, que es deseado por las mujeres pero se relaciona con una fan y termina viviendo con ella en el edificio y como signo de su ansiedad pierde el interés por la comida – su pareja es cocinera-, el malestar del protagonista bien puede ser interpretado como el del propio cine de Hong.

Al igual que “In Front of Your Face” (exhibida en la última edición del Festival de Mar del Plata), el director de joyas como “Hahaha”; “Right Now, Wrong Then”; “La virgen desnudada por sus pretendientes” y “Woman Is the Future of Man”, construye un relato sobre el encierro, probablemente derivado de la pandemia y en esa senda con una carga dramática que vuelve sobre sí, no sobre su obra sino como objeto fascinante a tener en cuenta, sobre su fragilidad, sobre un cambio de época que no respeta su legado y un agotamiento creativo.

Entonces “Walk Up” es una película, buena pero menor en su obra, que puede ser tomada como un punto de inflexión de su trabajo o apenas un filme que refleja un momento determinado de su cine. (Télam)