La venerable estrella del cine y la escena de México Silvia Pinal, de 91 años, cumplió su deseo de volver al teatro este domingo con la obra “Caperucita, ¡qué onda con tu abuelita!”, luego de que la semana anterior tuviera que cancelar su participación en la obra por un problema de presión.

Es que al terminar la función de la obra musical infantil en la sala que lleva su nombre, en plena capital azteca, la actriz Norma Lazareno tuvo que salir a cubrir el papel de “la abuelita” en ausencia de la diva y la prensa captó a Pinal cuando era trasladada a su vehículo particular, imagen que se difundió en distintos medios y donde se la pudo ver notablemente decaída en su semblante.

Este domingo el público la vio aparecer en el escenario en una silla rodante decorada como un trono con el que recorrió el lugar mientras los y las bailarinas le daban la bienvenida cantando y bailando. Ella alzó los brazos, saludó al público, mandó besos y cantó en medio de emocionantes aplausos.

Convertida en leyenda viva y aún activa, Pinal inició su carrera en el teatro y se convirtió en protagonista principal de sus primeros papeles cinematográficos a fines de la década de 1940. Perteneció a la más versátil generación de estrellas del cine mexicano de la Era Dorada, junto con Pedro Infante, Marga López y Silvia Derbez, entre otros, y su encanto y sus dotes actorales se plasmaron en sus papeles más recordados, dirigidos por Luis Buñuel: “Viridiana” (1961), “El ángel exterminador” (1962) y “Simón del desierto” (1965), en la que protagonizó un comentado desnudo.

Estuvo casada con el actor y director Rafael Banquells, con el productor Gustavo Alatriste, con el cantante pop Enrique Guzmán -exvocalista de Los Teen Tops, uno de los primeros grupos en tocar rock and roll en castellano en México- y con Tulio Hernánez, de quien se divorció en 1995.

(Télam)