La calificadora de riesgo Standard & Poors Global Ratings revisó a la baja la perspectiva crediticia de Francia, debido al costo fiscal de las medidas gubernamentales para aliviar el impacto del precio de la energía y la ralentización de su economía.

La perspectiva fue rebajada de “estable” a “negativa”, debido a los riesgos en las finanzas públicas que genera el costo fiscal de los subsidios energéticos.

El país destinará US$ 16.000 millones para colocar un techo de aumento del 15% en las facturas eléctricas y de gas de los hogares y pequeñas empresas, las cuales registraron fuertes alzas desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Del misma modo, se dispuso un pago único de US$ 200 para 12 millones de familias de bajos ingresos.

De no haberse aplicado el tope, los precios hubieran aumentado un 120%, según cálculos del Gobierno de Emmanuel Macron relevados por la agencia de noticias Bloomberg.

El costo total de las medidas es de alrededor de US$ 46.000 millones, pero más de la mitad del costo será financiado mediante un impuesto a las ganancias extraordinarias de las firmas productoras de energía.

El gobierno francés fue uno de los primeros en instrumentar medidas de asistencia al congelar las facturas de gas en octubre del año pasado, y marcar un tope a las eléctricas en un 4% en febrero pasado, antes de la guerra.

Pese a que permitió al país registrar una inflación por debajo del promedio del resto de Europa –en noviembre fue del 7,1% anual-, S&P advirtió por el costo en las finanzas públicas.

“La suba de los precios de la energía desde que comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania tendrá consecuencias de mayor duración para las economías europeas a comparación de lo que fue el impacto en la demanda de la pandemia de coronavirus en 2020”, indicaron los analistas de S&P, Remy Carasse y Marko Mrsnik.

De acuerdo con ambos economistas, la política de subsidios “podría complicar la consolidación fiscal de Francia a mediano plazo”.

S&P también tuvo en cuenta las proyecciones económicas del país, las cuales auguran una desaceleración: según las estimaciones de la calificadora, Francia crecerá sólo un 0,2% el año próximo, en lugar del 1,7% previsto originalmente y menos del 1% que espera el Palacio del Eliseo.

Asimismo, el déficit fiscal será del 5,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en lugar de 4%.

Si bien la calificadora rebajó las perspectivas de crédito de la economía francesa, mantuvo su calificación en AA, la tercera mejor nota y a la par de economías como la de Corea del Sur y la ciudad de Abu Dhabi.

De forma similar, Moody´s califica a Francia con Aa2 con una perspectiva estable del crédito, y Fitch Ratings con AA. (Télam)