Los pequeños comercios franceses reabrieron hoy, casi un mes después de que el pasado 30 de octubre tuvieran que cerrar sus puertas por el avance de la pandemia de coronavirus.

Consideradas hasta ahora no esenciales, las tiendas de ropa, las zapaterías o las librerías, y otros establecimientos como peluquerías, pudieron volver a recibir clientes.

Al mismo tiempo, grandes superficies como los hipermercados vieron autorizada la venta de productos como libros o ropa, vetada hasta ahora para evitar una competencia desleal, consignó la agencia de noticias EFE.

En términos generales, el comercio llega de una temporada difícil con las manifestaciones de los "chalecos amarillos", las huelgas por la reforma de pensiones o ahora los confinamientos.

La autorización de la reapertura fue anunciada el martes pasado por el presidente, Emmanuel Macron, quien reforzó el protocolo sanitario limitando el aforo a un cliente por cada ocho metros de superficie de venta, el doble que antes del confinamiento.

Esta primera de jornada de trabajo estuvo caracterizada por el apuro para ultimar el protocolo sanitario, con flechas en el suelo para distribuir los flujos de clientes o la distribución de tarjetas con las que controlar el aforo.

En el simbolismo del día participaron el primer ministro Jean Castex, y el ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, quienes visitaron a comerciantes de la ciudad de Reims, en el norte de Francia, como muestra de apoyo.

En Francia la cifra de muertes diarias por coronavirus ronda en los últimos días las 400 en los hospitales y el Ejecutivo todavía no fijó una fecha prevista de reapertura para los bares y restaurantes.

Le Maire anunció hoy que la indemnización para las empresas forzadas a un cierre administrativo o que se han visto especialmente afectadas por la pandemia se elevó a hasta 200.000 euros al mes, el doble que hasta ahora. (Télam)