Los bancos centrales de economías emergentes y desarrolladas aceleraron su "ritmo de endurecimiento" monetario con subas en tasas de interés y compra de activos para dar respuesta a la presión inflacionaria ocasionada por los efectos de la pandemia de coronavirus, indicó hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según el organismo, en un informe publicado este lunes en su sitio web, las medidas no tienen precedentes y su finalidad fue “aliviar las condiciones financieras y apoyar la recuperación económica”.

Entre los bancos centrales que subieron las tasas “de manera proactiva” durante 2021 figuran, dentro de los mercados desarrollados, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Japón y algunos de la Unión Europea.

En cuanto a los mercados emergentes, se hallan Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, India, Tailandia, Sudáfrica, Turquía, Rusia, Ucrania y Egipto, entre otros.

Con la inflación en máximos de varias décadas en muchos países y las presiones que se extienden más allá de los precios de los alimentos y la energía, “se ha girado hacia una política más estricta”, remarcó el Fondo.

Al respecto, el FMI remarcó que “el ciclo de la política monetaria está ahora cada vez más sincronizado en todo el mundo” y señaló que “el ritmo de endurecimiento se está acelerando en varios países, particularmente en las economías desarrolladas, en términos de frecuencia y en magnitud de las subas de tasas”.

A partir de ello, algunos bancos centrales han comenzado a reducir el tamaño de sus balances, avanzando más hacia la normalización de la política.

En este sentido, el FMI sostuvo que los precios estables son un requisito previo crucial para el crecimiento económico sostenido.

Por ello, apeló a que los bancos centrales deben seguir normalizándose para evitar que las presiones inflacionarias se afiancen y “actuar con determinación para llevar la inflación de regreso a su meta, evitando un desanclaje de las expectativas de inflación”.

Asimismo, el informe subrayó que la elevada incertidumbre que nubla las perspectivas económicas y de inflación dificulta la capacidad de los bancos centrales para proporcionar una orientación sencilla sobre la trayectoria futura de la política.

“Pero una comunicación clara por parte de los bancos centrales sobre la necesidad de endurecer aún más la política y los pasos necesarios para controlar la inflación es crucial para preservar la credibilidad”, sostuvo el Fondo.

Aunque subrayó que hay que “evitar un endurecimiento brusco y desordenado de las condiciones financieras” ya que eso podría afectar a las vulnerabilidades financieras existentes y amplificarlas, “poniendo en riesgo el crecimiento económico y la estabilidad financiera en el futuro”, concluyó el organismo. (Télam)