El economista estadounidense Jeffrey Sachs afirmó hoy que para la Argentina "no hay obstáculos para un nuevo período de estabilidad y crecimiento", y aseguró que pese a la percepción del mundo financiero el país tiene "indicadores que son mejores que los de muchos otros", al disertar en el marco de un foro organizado por el Consejo Económico y Social (CES), en Casa de Gobierno.

La conferencia fue presentada y moderada por el secretario de Asuntos Estratégicos y Presidente del CES, Gustavo Beliz, y contó con la presencia de funcionarios, legisladores, dirigentes políticos, sociales y gremiales, y empresarios de distintos sectores productivos.

El encuentro fue convocado bajo el título de "Desarrollo sostenible e inclusivo en países de ingresos medios frente a los desafíos globales del Siglo XXI", para analizar la complejidad creciente del escenario internacional, las finanzas sostenibles, la potencialidad de la economía verde, la adaptación y mitigación del cambio climático, y la necesidad de una nueva arquitectura financiera global.

Tras el foro del CES, Sachs participó de un almuerzo de trabajo en Casa de Gobierno junto al jefe de Gabinete, Juan Manzur; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el presidente del Banco Central, Miguel Pesce; la secretaria de Provincias, Silvina Batakis; el presidente del Banco Nación, Eduardo Hecker; y la Secretaria de Cambio Climático, Cecilia Nicolini.

Luego, el economista mantuvo una reunión con el presidente Alberto Fernández, con quien analizó la situación macroeconómica y externa de la Argentina frente a este complejo escenario internacional.

Finalizadas las actividades en Casa de Gobierno, Sachs se trasladará a la Universidad de Buenos Aires, donde recibirá el doctorado Honoris Causa en un acto que presidirá el rector Alberto Barbieri.

"No hay obstáculos para un nuevo período de estabilidad y crecimiento para la Argentina", dijo Sachs al inicio de su exposición, durante la cual remarcó que el problema del país es la percepción del mundo financiero de que se incumplirán los compromisos de deuda, generando así una "profecía autocumplida" que se da en el sistema político-económico local.

Para el también director del Centro para el Desarrollo de la Universidad de Columbia, el problema del país es la percepción del mundo financiero de que se incumplirán los compromisos de deuda, generando así una "profecía autocumplida" que se da en el sistema político-económico local.

"Si tuviera estabilidad financiera, Argentina crecería estupendamente. Este país no merece las crisis y sin embargo está en una crisis eterna. Los han catalogado como incorregibles, destinados al default, pero creo genuinamente que el gobierno está haciendo las cosas bien", aseguró el economista en uno de los tramos de su exposición.

Para Sachs, los acuerdos con bonistas y con el FMI fueron "muy buenos y hay que usarlos para construir", señaló y alertó que el "mundo espera que Argentina falle, en todo momento. Cuando el gobierno hace las cosas correctas, el mundo dice 'no va a perdurar'. Sin embargo, los indicadores son mejores que los de muchos países".

Para Sachs, quien además se desempeña como asesor externo del CES, "Argentina está atrapada en un círculo vicioso, en un juego psicológico".

Al comparar el ratio de deuda de las principales economías desarrolladas afirmó que "Argentina tiene menor relación entre deuda y PBI que la mayoría de los países miembros del G7, salvando Alemania. Su deuda no es demasiado elevada, su situación es mejor que la de muchos países que la critican, pero su reputación es la peor del mundo".

En este sentido, añadió que la "Argentina se enfrenta, viendo sus buenos números en términos macroeconómicos, a un injustificado rating de su riesgo país: este no es un país irresponsable, Argentina está subsumida en un mundo de malas expectativas y en la trampa de la deuda".

El economista y profesor resaltó también que el problema del acceso al financiamiento externo, que es en realidad común a muchos países en desarrollo, requiere una necesaria acción de los bancos multilaterales de desarrollo, la promoción de la integración de las distintas regiones del mundo, así como la regeneración de las instituciones del sistema financiero internacional.

Sobre la pobreza y desigualdad que dejará el mundo tras la pandemia, ponderó el lugar del desarrollo sostenible y de la democracia social como elementos centrales para que en los países pueda existir un mayor nivel de calidad de vida, frente a lo cual deben reforzarse en el mundo las políticas educativas, de salud, infraestructura y vivienda. (Télam)