El precio del barril de petróleo cayó hoy en Nueva York y se ubica en los valores previos a la invasión de Rusia sobre Ucrania, luego de que los inversores consideraran que las probabilidades de una recesión económica a finales de este año han aumentado y podría provocar un derrumbe en la demanda de crudo.

El barril de la variedad WTI cayó 2,8% y se negoció en 88,20 dólares mientras que el tipo Brent bajó 3,2% y se pactó en 93,70 dólares, según cifras suministradas por el New York Mercantil Exchange (NYMEX).

El petróleo profundizó su caída el miércoles debido a que subieron los inventarios de crudo en los Estados Unidos, y la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) decidió aumentar los bombeos a partir de septiembre, con lo cual los niveles de producción volverán a los niveles anteriores al inicio de la pandemia.

Las existencias de naftas, otro indicador de la demanda, también mostraron un aumento sorpresivo en los Estados Unidos a medida que el consumo se desaceleró, según afirmó la Administración de Información de Energía (EIA), en su informe semanal.

Para consolidar la baja, los inversores están atentos a dos factores que pueden diluir aún más los precios y que tienen distinto origen.

Por un lado, si se concreta finalmente, un nuevo acuerdo nuclear entre Occidente e Irán, la oferta se verá muy reforzada por la vuelta al mercado de unos 2 millones de barriles diarios que produce la nación persa, lo cual abriría las puertas a nueva caída de precios.

Por otro lado, si, como se pronostica, los bancos centrales intensifican la suba en las tasas de interés, para intentar neutralizar la suba de precios, la actividad económica se puede ralentizar y de esa forma, la demanda se va a enfriar.

En este escenario, los precios del crudo estarán sometidos a las variables climáticas o tal vez a factores geopolíticos que compliquen el comercio mundial.

Los contratos de gas natural se negociaron con una baja de 1,4% y se pactaron en 8,15 dólares por millón de BTU.

Finalmente, el oro subió y cruzó nuevamente la barrera de los 1.800 dólares, apoyado por un retroceso del dólar y de los rendimientos del Bono del Tesoro, mientras los inversores seguían de cerca la escalada diplomática entre Washington y Beijing por la situación de Taiwán.

El metal cerró en 1.808 dólares por onza con una suba de 1.8%.

(Télam)