Los ministros de Finanzas del G7 avanzaron hoy en Londres, en el primero de dos días de encuentros, en un acuerdo sobre el establecimiento de un impuesto mínimo mundial a las grandes multinacionales, respaldado por Estados Unidos.

"Hay grandes expectativas de que podamos llegar a un acuerdo", afirmó el británico Rishi Sunak en la apertura de la reunión de los titulares de Finanzas de las siete grandes economías del mundo, la primera presencial desde el inicio de la pandemia.

"En una economía compleja, global y digital, no podemos seguir confiando en un sistema fiscal que fue diseñado en gran medida en los años 1920", afirmó.

La cuestión de un impuesto de sociedades mínimo global, "pilar" de una vasta reforma fiscal llevada a cabo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ocupó un lugar destacado en el orden del día, consignó la agencia de noticias AFP.

Países como el Reino Unido piden, además, gravar los beneficios de las grandes multinacionales, en particular los gigantes digitales, en el país donde obtienen sus beneficios y no solo donde están registradas sus sedes.

El diario The Guardian puso como ejemplo a la filial irlandesa de Microsoft, que no pagó el año pasado ningún impuesto de sociedades porque está registrada en Bermudas, pese a tener unos beneficios de US$ 315.000 millones.

Los ministros de Finanzas de las cuatro mayores economías de la Unión Europea -Alemania, Francia, Italia y España, que no es miembro del G7- se comprometieron en un artículo a "fijar una posición común sobre un nuevo sistema fiscal internacional" y destacaron la "oportunidad" actual de "lograr un acuerdo histórico".

Estas empresas multinacionales, "igual que las demás, tienen que pagar unos impuestos justos, acordes con su éxito, para financiar los bienes públicos", agregaron.

Para el G7 se trata de responder a las "estrategias para eludir impuestos" de ciertas empresas, subraya una fuente cercana a las negociaciones, según la cual nunca se estuvo "tan cerca de un acuerdo" al respecto.

El proyecto, lanzado hace unos años, se ve ahora impulsado por la llegada a la Casa Blanca de Joe Biden, más favorable al multilateralismo que su predecesor Donald Trump; y a que los estadounidenses, como muchos otros países, buscan nuevos recursos para alimentar sus finanzas públicas, drenadas por la pandemia.

Por cuestiones diplomáticas, el anuncio del acuerdo formal podría tener que esperar a la próxima reunión de ministros de Finanzas del G20 en Venecia en julio, antes de su validación por los países de la OCDE.

Según un proyecto de declaración final al que tuvo acceso la AFP, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón deben comprometerse también a "mantener políticas de apoyo" a sus economías, sobre todo ante las nuevas variantes del virus que podrían amenazar la recuperación.

El G7 reiterará además las promesas de ayuda a los países en vías de desarrollo, especialmente para la obtención de vacunas contra la Covid-19. (Télam)