Más de 100 economistas reclamaron hoy que se anule la deuda pública mantenida con el Banco Central Europeo (BCE) y así facilitar la reconstrucción social y ecológica tras la pandemia de Covid-19.

La deuda pública aumentó fuertemente para proteger a hogares y empresas, pero "cerca del 25% de la deuda pública europea está mantenida hoy por su banco central", apuntaron los economistas en una tribuna divulgada por nueve publicaciones europeas.

"Nos debemos a nosotros mismos el 25% de nuestra deuda y si nos reembolsamos esta suma, tendremos que encontrarla en otro lado, o bien volviéndola a pedir prestada para que circule la deuda en lugar de pedir prestado para invertir, o bien reduciendo el gasto", explicó el grupo de economistas, que incluye al francés Thomas Piketty, al exministro belga Paul Magnet y al excomisario europeo húngaro Andor Lazlo.

Al ser preguntado sobre este llamado, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, declaró que una "anulación de la deuda no tenía ningún sentido desde un punto de vista económico o financiero", según la agencia de noticias AFP.

Así, explicó que creando una pérdida en el balance del banco central, este se verá obligado a reducir sus pagos de dividendos a los gobiernos.

"Pero no es únicamente una cuestión de equivalencia contable, sino de reputación, de credibilidad y de independencia del banco central", señaló.

Sin embargo, los firmantes consideraron que la institución podría, al anular sus deudas, "ofrecer a los Estados europeos los medios para su reconstrucción ecológica, pero también reparar la fragmentación social, económica y cultural".

La cancelación de las deudas públicas o su transformación en deudas perpetuas sin interés se haría a cambio de un compromiso de los Estados en "invertir los mismos montantes en la reconstrucción económica y social".

"Esas sumas ascienden hoy, para el conjunto de Europa, a casi 2,5 billones de euros", según la tribuna publicada en los diarios El País (España), Le Monde (Francia), La Libre Belgique (Bélgica), Der Freitag (Alemania) y Avvenire (Italia). (Télam)