Los granos culminaron con ganancias en el mercado de Chicago ante la buena demanda externa y problemas climáticos que produjeron recortes en la estimación producción a nivel mundial.

El contrato de septiembre de la oleaginosa subió 0,31% (US$ 1,47) hasta los US$ 469,03 la tonelada, mientras que el de noviembre cayó 0,13% (US$ 0,83) y se posicionó en US$ 474,64 la tonelada, al igual que las posiciones más alejados.

Los fundamentos de este saldo dispar radicó en, por un lado, el sostén a los precios por parte de una sostenida demanda internacionales del grano estadounidense y, por el otro, los problemas logísticos en los puertos del Golfo de México, que retrasa el despacho de mercadería.

Sus subproductos también tuvieron un comportamiento dispar, ya que el aceite ganó 1,68% (US$ 20,75) hasta los US$ 372,57 la tonelada, mientras que la harina perdió 1,02% (US$ 3,86) para posicionarse en US$ 1.250,88 la tonelada.

Por su parte, el maíz subió 1,25% (US$ 2,46) y concluyó la jornada a US$ 198,02 la tonelada, ante una desmejora en el estado del cultivo en Estados Unidos.

Según reportó ayer el Departamento de Agricultura de dicho país (USDA), el cereal en estado de bueno a excelente se ubicó en el 58%, un punto porcentual menos que hace una semana.

Por último, el trigo ganó 1,55% (US$ 3,86) y se posicionó en US$ 251,69 la tonelada, como consecuencia de recortes en diferentes países productores.

Francia redujo sus estimaciones de producción en más de 600.000 toneladas producto de las lluvias ocurridas durante el verano europeo.

Además, la sequía que afectó a Canadá dañó al cultivo más de lo previsto, y la nueva estimación de producción en aquel país se ubica en 15,3 millones de toneladas, 41% por debajo del guarismo del año previo. (Télam)