Las ventas minoristas en los Estados Unidos cayeron 1,1% en julio en comparación con el mes anterior, informó hoy el Departamento de Comercio en Washington.

Este resultado anula el incremento en las ventas registrado en junio que llegaron al 0,7% y representa un retroceso mayor al esperado, ya que de acuerdo con una encuesta realizada a economistas por la agencia Bloomberg, se esperaba una disminución del 0,3%.

En cambio, si se tiene en cuenta la comparación anualizada, las ventas se incrementaron en un 15,8%.

Las menores ventas en los automóviles impulsaron el descenso con un desplome del 2,3% como consecuencia de las limitaciones en el inventario y precios más altos frente a las faltantes en la cadena de producción: si no se tiene en cuenta a dicho sector, el descenso solamente llega al 0,4% mensual.

El comercio en línea (e-commerce) también registró un descenso del 3,1%, y algunos analistas adjudican esto a que Amazon movió la fecha del “Prime Day” (un evento anual de ofertas y descuentos) al mes de junio.

Otro sector que resultó afectado fue la venta de indumentaria, con un descenso del 2,6%.

Otro indicador que indica esta tendencia son los gastos realizados a través de tarjetas de crédito: de acuerdo con el Bank of America, los mismos se desaceleraron durante julio.

Ocho de las 13 categorías registraron caídas; siendo una de las excepciones los restaurantes, donde el gasto se incrementó 1,7% (aunque al menor nivel en cinco meses) y las ventas de gasolina.

Entre las causas señaladas se presenta la mayor incidencia de la variante Delta del coronavirus que provocó un aumento de los contagios y hospitalizaciones en el país; junto con la reducción en los estímulos y subsidios federales establecidos por la pandemia.

Por otro lado, existe una mayor cautela entre los consumidores por la inflación de los últimos meses, según señala la agencia Bloomberg, ya que se espera que los mayores precios en bienes de primera necesidad como los alimentos limiten el poder de compra para otros tipos de productos.

En ese sentido, el viernes la Universidad de Michigan publicó su índice de confianza del consumidor: el mismo descendió 11 puntos a 70.2, el peor indicador desde diciembre de 2011 a causa de la preocupación por la inflación, el reciente aumento de casos de coronavirus y las perspectivas económicas.

De todas formas, los economistas siguen pronosticando un aumento en el consumo del 4,5% anual durante el presente cuatrimestre.

Esto mostraría una notoria desaceleración respecto del segundo trimestre donde se registró un aumento del 11,8% anual.

Los índices de consumo son un indicador trascendente de la economía estadounidense al representar casi el 70% de toda la actividad económica del país.

Autoridades como la Reserva Federal (FED) siguen de cerca estos datos, y se espera que la autoridad monetaria decidirá en los próximos meses reducir su política de compra de bonos a causa de la mejora en el mercado laboral, aunque existe incertidumbre por una desaceleración en el crecimiento de la economía estadounidense si no descienden los casos de Covid-19. (Télam)