Las solicitudes de subsidios por desempleo en los Estados Unidos registraron un ligero descenso durante la semana pasada, aunque continúan ubicándose en los mayores niveles desde noviembre último, según consignó hoy la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo.

En la semana que finalizó el 23 de julio, cerca de 256.000 personas solicitaron nuevas prestaciones por desempleo tras haber sido despedidas, lo que significó 5.000 más que en la semana precedente.

Sin embargo, el número fue mayor a lo previsto por los economistas de Wall Street que estimaban un total de 250.000 solicitantes, según la agencia Bloomberg.

Por su parte, la información oficial indica que el promedio de pedidos en las últimas cuatro semanas –el cual permite atenuar la volatilidad propia de un índice semanal- subió a 249.250 personas, mientras que la cantidad total de subsidios se sitúa en 1,36 millones de personas en la semana que finalizó el 16 de julio.

Consultada por Bloomberg, la economista Eliza Winger estimó que si los niveles de despidos persisten, los pedidos de subsidios alcanzarán “niveles típicos de recesión para fines del próximo mes de enero”, aunque consideró que, por el momento, el mercado laboral muestra capacidad para absorber a los despedidos.

Si bien los números de pedidos semanales no es lejano al que promediaba antes de la pandemia de coronavirus en 2019 (218.000) y la merma publicada hoy rompió una racha de cuatro semanas consecutivas con ascensos, el nivel de pedidos es el más alto desde noviembre último, lo cual índica una moderación en el mercado laboral de los Estados Unidos tras registrar una fuerte recuperación luego de la pandemia.

Se estima que la demanda de puestos laborales continuará debilitándose de la mano de la desaceleración en la economía estadounidense, la cual registró un descenso en su Producto Bruto Interno (PBI) de 0,9% en el segundo trimestre a comparación del mismo periodo del año pasado, ubicándola en una recesión técnica al ser el segundo periodo consecutivo con una merma.

En las últimas semanas, además, se han visto señales de alerta con empresas como Google y Spotify anunciando frenos a sus tareas de contratación, una tendencia que se ha visto en el resto del sector tecnológico.

Además de ello, otras firmas han anunciado despidos como el caso de Ford que planea reducir su planta en 8.000 puestos.

Del mismo modo, se espera que el empleo se vea afectado por el endurecimiento en la política monetaria de la Reserva Federal (FED).

La entidad dispuso una suba en las tasas de interés de referencia de 25 puntos porcentuales en marzo, 50 en mayo, 75 en junio y otros 75 en el día de ayer, llevándola de niveles cercanos a cero a un rango de entre 2,25% y 2,50% con el objetivo de enfriar la economía para bajar la inflación.

Los precios subieron 9,1% anual en el último índice de junio, un récord desde fines de 1981.

Bancos como Goldman Sachs, Citi y el Deutsche Bank ven como inevitable que las acciones de la FED provoquen una desaceleración en la economía e incluso una recesión, lo cual tendrá su correlato en el empleo.

Sin embargo, para el presidente de la FED, Jerome Powell, el mercado laboral se mantiene “extremadamente estrecho”, al referirse ayer al número récord de puestos en oferta y el bajo desempleo.

Con una tasa de desempleo ubicándose en mayo en 3,6% -un mínimo en más de cinco décadas-, el Departamento del Trabajo publicará la semana próxima los datos correspondientes a este mes.

De acuerdo con el último reporte de empleo del mes de junio, la economía estadounidense incorporó, durante ese mes, 372.000 puestos de trabajo. (Télam)