La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló hoy que frente a las crisis globales, la asistencia de los Gobiernos a la agricultura ha crecido a niveles récord en los últimos años, pero "poco de ella está dirigida a metas de largo plazo como el cambio climático".

Frente a la crisis alimentaria y la suba en los precios de los commodities, el organismo llamó a coordinar la ayuda al campo junto con las políticas medioambientales.

En 54 pauses monitoreados (incluyendo a todas las economías de la OCDE y la Unión Europea, y 11 mercados emergentes como la Argentina, Brasil y China) el gasto en asistencia a la agricultura totalizó los US$ 817.000 millones en el periodo 2019-2021, con un incremento de 13% frente a los US$ 750.000 millones destinados entre 2018-2020.

De ese monto, US$ 611.000 millones fueron dirigidos hacia los productores individuales, según consignó el reporte anual de Monitoreo y Evaluación de la Política Agrícola que elabora el organismo.

Si bien la asistencia ha aumentado, el porcentaje de ella dirigida hacia, por ejemplo, “la innovación, la bioseguridad y la infraestructura”, cayó de un 16% hace dos décadas a 13% en el último periodo analizado, lo cual representa una problemática ya que, según la OCDE, dichos servicios son "claves para acelerar la productividad sustentable y reducir las emisiones de gas invernadero generadas por la agricultura", sector que genera el 22% de las emisiones mundiales.

"No se trata de una buena señal ya que aumentar la productividad sustentable es necesario para enfrentar los desafíos que enfrentan los sistemas alimentarios y, simultáneamente, mantener las emisiones de la agricultura en las metas del Acuerdo de París", señaló en un comunicado Marion Jansen, director de Intercambio y Agricultura de la OCDE.

Respecto al impacto generado por la guerra entre Rusia y Ucrania, la OCDE indicó que diversos países "ya comenzaron a implementar políticas para aliviar las presiones en los precios a los productores y consumidores", aunque advirtió que algunas de ellas, como las restricciones a las exportaciones, al generar más presión en los valores internacionales, pueden ser "contraproducentes".

Del mismo modo, desaconsejó “relajar las normas medioambientales para aumentar la producción".

"Más allá de las repuestas a corto plazo a las crisis, las políticas agrarias necesitan abarcar tanto los desafíos de la actualidad como las reformas a largo plazo para combatir el cambio climático", subrayó la institución con sede en París.

En ese marco, un dato alarmante, según la OCDE, es que de los 54 países analizados, sólo 16 dispusieron metas de reducción de emisiones que sean especificas para el sector agrícola.

(Télam)