La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) modificó hoy al alza la proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino de 3,6% a 4,4% para el corriente año, y de 0,4% a 0,5% para el próximo, al tiempo que estima una baja en la inflación desde 2023.

Para 2022, el organismo prevé para la Argentina un crecimiento del PBI de 4,4% -tras el 10,4% registrado en 2021- pese a prever contracciones en el tercer y cuarto trimestre.

Por su parte, estima que el PBI se incrementará 0,5% en 2023 y 1,8% en 2024.

Según el organismo, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) “redujo significativamente la incertidumbre acerca de las políticas macroeconómicas a corto plazo”, aunque indicó que la situación externa del país se encuentra “frágil”.

La inflación es otra problemática apuntada por la OCDE: el reporte prevé un aumento de precios de 92% al cerrar este año con una desaceleración gradual a 81,2% en 2023 y 58,8% en 2024.

“La alta inflación va a pesar sobre el consumo privado y tomará tiempo para retrotraerse”, explicó en el capitulo concerniente al país en su reporte de Perspectivas Económicas.

Para el organismo, la política seguida por el ministro de Economía, Sergio Massa, de reducir el financiamiento monetario “reducirá las presiones inflacionarias en el mediano plazo, reduciendo la brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo, y disminuyendo los riesgos de devaluación”.

“Estabilizar la situación macroeconómica y bajar la inflación es crucial para reducir la alta pobreza y las presiones sociales”, subrayó.

Si bien la OCDE recalcó que los vínculos de intercambio con Rusia y Ucrania son mínimos, la guerra también tuvo su impacto del país a partir de los cambios en los precios globales de commodities.

“Si bien las exportaciones de alimentos se beneficiaron temporalmente de la suba de precios, los mayores costos de importaciones energéticas empeoraron la balanza comercial, al ser Argentina un importador neto de energía”, indicó el informe.

Del mismo modo, la OCDE afirmó que “los controles al capital y la incertidumbre en las políticas llevarán a una fuerte caída en la inversión en la segunda mitad de 2022, con una recuperación modesta en 2023 y 2024”.

Las restricciones al uso de divisas “permitirán aumentar las reservas en el corto plazo”, de acuerdo con el informe, pero se mantendrán en un nivel bajo debido a “los altos requisitos de pagos externos y un régimen de crawling peg con una moneda sobrevaluada”.

El gasto público, por su parte, caerá tanto este año como en 2023, “de la mano de la eliminación de la asistencia fiscal vinculada con la pandemia y la reducción de subsidios energéticos”, aunque el cumplimiento con las metas del FMI requerirá “más restricciones de gastos".

Al explicar los riesgos para el país, el organismo con sede en Paris señaló que los mismos se mantendrán elevados en 2023 frente a un contexto de “alta inflación, mayores restricciones a las importaciones, bajas reservas y un margen limitado para políticas fiscales”, al igual que un posible incumplimiento de las metas fiscales frente a las “presiones sociales”.

Sin embargo, se espera una gradual alza en 2024, de la mano de “la mejora en la situación macroeconómica”.

El crecimiento podría verse favorecido si se registra una mayor demanda global para las commodities, lo cual “impulsaría los ingresos en exportaciones”.

En ese sentido, respecto de la balanza de pagos, prevé un incremento de las exportaciones de 5% para 2022, 2,1% en 2023 y 3,6% en 2024, mientras que las importaciones se expandirán 17% este año para luego caer 1,2% en el entrante y crecer en esa misma magnitud en 2024.

En cuanto al empleo, la evaluación de la OCDE subrayó que el nivel de desocupación “retornó a niveles pre-pandemia, llegando al 6,9% en el segundo trimestre de 2022”, aunque indicó que la “informalidad subió fuertemente, abarcando el 38% de la fuerza laboral”.

Como recomendación, el reporte pide “mejorar el ambiente de negocios para el sector privado y fortalecer la competencia”, lo cual permitirá aumentar la productividad y las exportaciones.

Del mismo modo, aconsejó continuar con la reducción de subsidios para hacer al gasto más eficiente, y mejorar el direccionamiento de las transferencias sociales, revisando los regímenes de impuestos y jubilaciones. (Télam)