El primer ministro de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe, afirmó hoy en un discurso ante el Parlamento que la economía de su país está “completamente colapsada”, y que buscará un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para encontrar una solución a la deuda externa.

Tras un periodo de gracia de 30 días, el país surasiático entró en “default” a mediados de mayo pasado, siendo la primera vez en alcanzar dicha condición desde su independencia en 1948.

Se trata también del primer país en todo Asia de caer en cesación de pagos desde Pakistán en 1999.

Con una deuda de US$ 51.000 millones, el país no tiene reservas para poder importar insumos básicos como alimentos, medicamentos y combustibles, lo cual desencadenó fuertes protestas entre su población, las cuales derivaron en la dimisión del ex primer ministro, Mahinda Rajapaska.

“Estamos enfrentando una situación mucho más seria que la mera escasez de combustible, gas, electricidad y alimentos”, dijo Wickremesinghe.

Ahora Sri Lanka buscará llegar a una reestructuración “ordenada y consensuada” con su bonistas, que sea compatible con un programa económico respaldado por el FMI, organismo con el cual negocia un programa de salvataje.

Se calcula que el país necesitará US$ 6.000 millones en los próximos meses para engrosar sus reservas, pagar las importaciones y estabilizar su moneda, según estimaciones de la agencia de noticias Bloomberg.

“Tenemos la intención de llegar a un acuerdo a niveles oficiales con el FMI para fines de julio”, proyectó el primer ministro en su discurso.

Sri Lanka ya tuvo conversaciones con el organismo multilateral y las autoridades también buscarán asistencia en países acreedores como India, Japón y China, con los cuales también deberá establecer negociaciones para refinanciar su deuda.

No obstante, la salida del “default” no estará exenta de escollos ya que hoy un grupo de bonistas nucleados en la firma Hamilton Reserve Bank, que demandó al país en una Corte Federal de Nueva York.

Los acreedores, tenedores de US$ 250 millones en bonos soberanos que vencen el 25 de julio próximo, reclaman el pago total de los papeles junto con los intereses.

La firma argumenta que el default “fue orquestado por funcionarios en los más altos niveles de gobierno”, y acusaron al país de excluir los bonos de bancos domésticos de una reestructuración.

Dichos bonos se encuentran en manos de fondos de retiro estadounidenses como Fidelity, BlackRock y JPMorgan, y su default provoca “pérdidas de hasta 80%” hacia sus inversores, según argumentan los abogados en la demanda.

Diversos analistas advirtieron que la deuda de Sri Lanka posee en algunos de sus bonos cláusulas que permiten a una minoría de tenedores (denominados como “holdouts” o “fondos buitre”) vetar o demandar términos en las negociaciones.

Esta problemática, que afectó en el pasado reciente a países como la Argentina, comprende a los bonos emitidos con mayor anterioridad (en el caso de Sri Lanka, antes de 2015) ya que posteriormente, lo más típico es que los estos contengan cláusulas de acción colectiva.

Estas últimas (denominadas como CAC) permiten que para reestructurar la deuda alcance el visto bueno de, por ejemplo, tres cuartos de los acreedores. (Télam)