El crecimiento de la economía estadounidense se desaceleró al menor ritmo desde el rebote posterior a la crisis de la pandemia de coronavirus, al marcar un 2% interanual durante el tercer trimestre, según informó hoy el Departamento del Comercio en Washington.

Los datos preliminares indicaron una desaceleración respecto del segundo trimestre donde el Producto Bruto Interno (PBI) de los Estados Unidos se había incrementado en un 6,7%, y es la menor cifra desde que comenzó la recuperación pospandemia en el tercer trimestre de 2020.

Las cifras reflejan una brusca desaceleración en el consumo (que compone el 69% de la economía estadounidense), que sólo se incrementó 1,6% en comparación con el 12% del periodo anterior.

El dato es menor a la esperado: un grupo de economistas consultados por la agencia Bloomberg esperaba un incremento del 2,6% del PBI.

La escasez de productos, los cuellos de botella en el transporte, el aumento de precios y los rebrotes por la variante Delta que afectó al país especialmente en julio y agosto, desincentivaron el gasto por parte de los consumidores en productos y servicios.

En ese sentido, el informe oficial afirma que "el resurgimiento de los casos de Covid-19 resultaron en nuevas restricciones y retrasos en la reapertura de establecimientos en algunas partes del país".

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Asimismo, los proveedores de servicios, y en mayor medida, las industrias manufactureras, se vieron afectadas no sólo por la escasez de materiales sino también por la de trabajadores, que les impidió sostener el incremento en la demanda.

Respecto del último trimestre del año, los economistas esperan un mejor número en base a los menores casos de coronavirus y a un mayor gasto a partir de los ahorros acumulados por los consumidores.

No obstante, se prevé que los problemas en las cadenas de valor, así como la alta inflación persistan hasta bien entrado el 2022, según indicó la semana pasada el presidente de la Reserva Federal (FED) Jerome Powell.

“Vemos un mayor ritmo de crecimiento en el cuarto trimestre en base a un rebote en el gasto de los hogares, aunque con el riesgo a la baja de los problemas en las cadenas de suministros y los faltantes que podrían ser un constreñimiento para la expansión económica en los próximos meses”, dijo Rubeela Farooqi, economista especializada en los Estados Unidos, a la agencia Bloomberg.

Respecto de la disgregación por sectores, el gasto en los bienes cayó 9,2%, impulsado, sobre todo, por un retroceso en los bienes duraderos como los automóviles (cuya producción y oferta se encuentra afectada por la escasez de semiconductores) y equipamiento; mientras que, por el contrario, en los servicios aumentó 7,9%.

Otro factor que impulsó a la baja a la economía es el menor gasto del Gobierno Federal que cayó 4,7%, a partir de una caída en la asistencia en forma de “préstamos a empresas, subvenciones a los gobiernos estatales y locales y beneficios sociales a los hogares".

La escasez en los productos también provoca incrementos en los precios: el índice de gastos de consumo personal (que excluye a los alimentos y la energía), un indicador seguido de cerca por la Reserva Federal (FED), continúa elevado al aumentar 4,5% interanual durante el último trimestre, aunque mostró una desaceleración frente al 6,1% del trimestre previo.

(Télam)