La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, proyectó hoy que la inversión extranjera directa (IED) caerá este año “de manera estrepitosa”, 40% a nivel mundial, mientras el derrumbe se ampliará en la región a un nivel de entre -45 y -55%, luego de haber recibido durante 2019 US$ 160.721 millones, 7,8% menos que en 2018.

Al presentar en conferencia virtual el informe del organismo sobre la IED en el área, Bárcena insistió en alentar “estrategias industriales y nacionales” para que los capitales externos puedan contribuir al desarrollo y el empleo, en el marco de las reconfiguraciones productivas globales.

La experta insistió en que la región “es donde más cae la inversión extranjera en el mundo, en todos los sectores”, y detalló que durante 2019 se anotaron bajas en 17 países del área, y alzas sólo en nueve (especialmente Trinidad y Tobago, Chile y Guyana).

A nivel mundial, los montos de IED se reducirían de 5% a 10% en 2021, hasta su menor valor desde 2005, mientras la región “tendría la baja más pronunciada”, según el documento de la Cepal.

Las mayores mermas en el ingreso de capitales externos productivos el año pasado afectaron a Bolivia, Surinam, Antigua y Barbuda, Haití, la Argentina (-50%) y Nicaragua.

“Pese a la caída de la inversión externa en la región, el valor de los proyectos anunciados aumentó 35% en 2019, debido a los anuncios en energías renovables, transportes, y alimentos, bebidas y tabaco”, resaltó Bárcena.

En cuanto a la evolución en lo que va de 2020, las mayores bajas se observan en Perú y Colombia (-72% y -50%, respectivamente, en el tercer trimestre).

En Centroamérica el retroceso de la IED fue de 47% en el segundo trimestre; la baja en Brasil fue de 45% hasta octubre; el descenso en la Argentina fue de 35% (en el segundo trimestre); y en Chile se observó una caída de 33% (tercer trimestre).

A su vez, el Caribe recibió 27% menos de inversiones externas directas en el segundo trimestre y la mejor situación se registró en México, con un retroceso de sólo 6% hasta el tercer trimestre.

“En la región, la IED se redujo en forma permanente desde 2012, tras el auge de las commodities”, y más recientemente la pandemia de Covid-19 provocó una “mayor frecuencia e intensidad de eventos disruptivos en las cadenas globales de valor”, explicó Bárcena.

Al analizar el período 2010-2019, el informe destacó que Europa se consolida como el inversor más importante en la región, seguido de los Estados Unidos, mientras las inversiones intrarregionales se redujeron del 12% al 6%.

“Los problemas estructurales de las economías de la región y los nuevos escenarios internacionales hacen necesario que la IED y las políticas para promoverla sean parte de un proyecto más amplio, que impulse un cambio estructural progresivo, que permita aumentar la productividad y alcanzar inclusión social, igualdad y sostenibilidad ambiental”, resaltó la Cepal.

Alertó luego que la IED recibida por América Latina y el Caribe “no ha catalizado cambios relevantes en la estructura productiva de la región, en gran medida debido a que las políticas de atracción de estos flujos no se han articulado con las de desarrollo productivo”.

La inversión externa “ofrece grandes oportunidades para avanzar hacia una nueva economía sostenible”, por lo cual “urge recuperar el rol de las políticas industriales como instrumento de transformación de la estructura productiva de la región”, concluyó Bárcena. (Télam)