El subsecretario de Promoción del Comercio e Inversiones de la Cancillería, Pablo Sívori, sostuvo hoy que la Argentina no tiene que ser solamente un país exportador de alimentos sino que también está en condiciones de hacerlo con la tecnología necesaria para que otros países demandantes puedan producirlos, en el marco de un "beneficio mutuo".

"No es una posición altruista, es un beneficio claro el de transformarnos en exportadores de tecnología" a otros países, tanto para que estén en condiciones de producirlos como también sus habitantes en la capacidad económica de consumirlos e importarlos, señaló.

Al disertar en el seminario "Agroalimentos: Nuevo Escenario Mundial, Oportunidades y Desafíos para Países Productores", organizado por el capítulo argentino de la Cámara Internacional de Comercio (ICC, por sus siglas en inglés), Sívori instó a la "responsabilidad de los países productores", entre los que se encuentra la Argentina.

"El desafío es mucho más complejo de y largo plazo", advirtió, al tiempo que remarcó que, para el 2050, se prevé una población mundial de 9.500 millones de personas, en un contexto en el que "el cambio climático ya no se discute".

En ese sentido, indicó que debe tenderse a que "se produzcan más alimentos, pero de manera sustentable y eficiente, para que los precios sean inferiores y puedan acceder a ellos una población que hoy no puede".

Al respecto, señaló que la producción de alimentos creció en las últimas décadas en forma exponencial, pero que, a pesar de ello, continúan las hambrunas o con dificultades de acceso a la comida en varios puntos del planeta.

"A ese escenario de base, se le suma la coyuntura reinante, con la pandemia y el gran conflicto en logística y transporte generado por tres navieras que concentran el 70% del mercado", señaló, a lo que agregó "la situación bélica, que pone fuera de la oferta mundial a dos de los países que eran grandes proveedores de alimentos", en alusión a Rusia y Ucrania.

Sívori destacó que en la Argentina "en la última década la superficie sembrada se incrementó entre 5 y 6 millones de hectáreas, pero la producción se expandió más en términos relativos, por incrementos de la productividad".

Para el subsecretario, eso obedeció a "la incorporación de ciencia y tecnología, especialmente a partir de una alianza público-privada", de la que puso como "claro ejemplo" el trigo HB4.

Sin embargo, también señaló que la producción argentina no podrá alcanzar para abastecer a todo el mundo "aunque le pongamos cuatro pisos a la Pampa Húmeda", razón por la que consideró fundamental no solo proveer alimentos sino además "asumir la responsabilidad de proveer tecnología para que otros países los produzcan".

"La Argentina tiene todas las capacidades y conocimientos para que el mundo produzca más", aseguró.

Al respecto, puso como ejemplo el potencial de África Subsahariana, un área en la que "difícilmente alguien vaya a sembrar algo, porque no hay registros de lluvias ni mapas de suelos", dos recursos que la Argentina podría aportar como "proveedora de conocimiento".

(Télam)