(Por Alejandro Tejero Vacas) La decisión de adoptar bitcoin (BTC) como moneda de curso legal que El Salvador implementó esta semana es, por ahora, una apuesta fuerte del Gobierno local pero con pocas chances de replicarse en países de mayor dimensión, aunque es una experiencia que les permite pensar en posibles usos y regulaciones.

Desde el último martes, bitcoin puede ser utilizado en ese país en cualquier transacción y los comercios deben aceptar pagos en esa moneda digital, salvo los que carezcan de la tecnología para hacerlo.

Para incentivar a sus ciudadanos a operar con criptomonedas el Gobierno del presidente Nayib Bukele ofrece a cualquier salvadoreño US$ 30 en BTC a través de Chivo, una billetera virtual para celulares que permite convertir la criptomoneda en dólares.

Aun así, cerca del 70% de la población aseguró estar en desacuerdo o muy en desacuerdo con la aprobación de bitcoin como moneda de cambio y que prefieren al dólar estadounidense -su moneda oficial desde 2001- para sus transacciones cotidianas, según un estudio de la Universidad Centroamericana.

"La palabra clave es educación. Hay una chance de que bitcoin se vuelva muy masivo pero para eso la población tiene que comprender el valor de la moneda", afirmó Renata Rodrigues, gerente de Marketing de Paxful, plataforma de intercambio de criptos de persona a persona (peer to peer) que opera en El Salvador y en casi todo el mundo.

"Hay una realidad y es que la gente ya no sólo usa las criptos como una forma de ahorro. También las usa para cosas diarias como para pagar o enviar dinero", agregó Rodrigues sobre una característica clave para un país del que cerca del 20% de su PBI de US$ 22.000 millones -20 veces más pequeño que el de Argentina- proviene de remesas enviadas por emigrantes.

Al respecto, Bukele aseguró que con Chivo se podrán aceptar pagos en bitcoin o en dólares, así como recibir dinero de familiares o amigos y enviar o recibir remesas “sin pagar” comisión aunque aclaró que nadie está obligado a descargar esa aplicación y que si así lo deciden pueden continuar enviando las remesas por los medios habituales.

Para Maximiliano Hinz, Latam Operations director de Binance, el exchange de criptos más grande del mundo, "todavía es muy pronto para hablar de adopción en la población" a pesar de los cambios normativos.

"El Salvador es una primera prueba a pequeña escala, considerando la economía global, pero a medida que pase el tiempo más países verán los beneficios de eliminar intermediarios y cómo esto optimiza, por ejemplo, el comercio", aseguró Hinz ya que "al poder cancelar obligaciones con bitcoin no necesitamos pasar por sistemas bancarios".

En ese sentido, si bien es incipiente, tanto empresas como comercios más pequeños del país centroamericano empiezan a operar con BTC, como los casos de las cadenas Mc Donald's o Starbucks.

"El Salvador es un primer gran experimento de este tipo -señaló Emiliano Limia, director de Relaciones Públicas en Buenbit- y como todo primer paso seguramente tenga sus dificultades de implementación de ley y de infraestructura. Veremos más adelante cómo se desarrolla".

"Pero no hay que perder de vista que Ucrania acaba de legalizar las transacciones en bitcoin y otros países como Panamá, Paraguay y Georgia también están interesados en avanzar en este sentido", agregó.

Uno de los principales temores a la hora de hacer transacciones es la volatilidad del mercado cripto.

De hecho, el día de la implementación de la ley, el BTC cayó un 18% en apenas horas y arrastró consigo al resto de monedas y tokens, que cayeron aún más fuerte de precio.

"En el cortísimo plazo creo que el mundo está viendo esta experiencia como un experimento y no veo que nadie se anime a saltar al vacío antes de ver si El Salvador encontró o no agua en esa pileta", dijo a Télam Ignacio Carballo, director del Ecosistema Fintech para América Latina de la UCA.

Y agregó: "Creo que para que se masifique tenemos que hablar un caso de éxito, aunque es difícil comparar a El Salvador con otros países, dadas sus características monetarias y económicas".

Para lograr esa masificación de adopción "debería haber una legislación clara", sostuvo Hinz, ya que afirmó que "si existen dudas a la hora de utilizar criptomonedas para realizar operaciones, entonces los grandes capitales no van a tomar ese riesgo".

"También tiene que aumentar la educación financiera. Utilizar un instrumento de pago descentralizado no solo es más seguro sino que aumenta la soberanía económica, ya que no estamos utilizando ningún tipo de divisa de otro país como método cancelatorio, sino que estamos usando un método global", aportó el director de Binance.

Del mismo modo, Andrés Ondarra, director de Bitso en Argentina, coincidió en que "el principal obstáculo para la adopción de criptodivisas dentro del sistema oficial tradicional son las regulaciones oficiales de los Estados", y subrayó que "es allí donde el efecto contagio de las conversaciones iniciadas en los distintos países será fundamental para derribar barreras".

"Aún hay un camino por recorrer pero sabemos que la tecnología detrás de los criptoactivos tiene impactos positivos en la vida de millones de personas, y en ese sentido es una perspectiva a futuro. El compromiso es hacer que sus beneficios sean útiles para toda la población", concluyó Ondarra. (Télam)