Japón registró en 2022 el mayor déficit comercial de su historia, motivado por el encarecimiento global de la energía y los alimentos que importa, sumado a la depreciación del yen, según informó hoy el Ministerio de Finanzas del Gobierno nipón.

El déficit se explica en que las importaciones japonesas superaron en US$ 155.000 millones a las exportaciones, un nivel récord desde que comenzó la serie de registros en 1979.

Hasta el registro del año pasado, el déficit más alto fue en 2014 cuando totalizó US$ 99.784 millones.

En el caso particular de 2022, la suba del precio de las commodities impactó con fuerza en Japón, país dependiente de las importaciones de alimentos y combustibles.

A esto se suma que el yen alcanzó el nivel más bajo frente al dólar, lo que encareció las mismas y motivó al Gobierno a intervenir para intentar apuntalar la moneda, la cual comenzó a repuntar desde octubre pasado.

Como contraparte, un yen débil permitió aumentar las ganancias de las firmas japonesas exportadoras, pero esto fue insuficiente para compensar la balanza comercial.

Japón tuvo una balanza negativa en siete de los últimos diez años, una tendencia que continuará en el corto plazo de acuerdo con Taro Saito, del Instituto de Investigación NLI.

"Aunque las exportaciones deben caer por el declive económico internacional, el valor de las importaciones también deberá bajar cuando se detenga la depreciación del yen", señaló Saito en un informe difundido por la agencia de noticias AFP.

Según el especialista, el déficit deberá “caer gradualmente” aunque el mismo “se mantendrá en un nivel alto”.

China, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), en ese orden, son los principales socios comerciales del país asiático, y entre ellos, sólo con Estados Unidos registró un superávit en el intercambio.

Un dato positivo para la economía japonesa es que el déficit se redujo más de lo esperado en diciembre pasado, lo cual –de seguir la tendencia- permitiría un menor saldo negativo este año.

Uno de los factores de lo cual ello dependerá es, además de la baja de precios de las commodities, la situación de la economía global pues una desaceleración de la misma implicará menos demanda de las exportaciones japonesas.

“La desaceleración global implicó que el crecimiento de las exportaciones se ralentizara, particularmente en bienes tecnológicos como chips y equipamiento para manufactura”, afirmó el economista Yuki Masujima.

En la comparativa anual, en diciembre las importaciones presentaron un incremento de 20,6% y las exportaciones un 11,5%, según datos oficiales recopilados por la agencia de noticias Bloomberg.

Entre los componentes de las mismas, hubo una menor contribución de las importaciones de petróleo y gas, mientras que en las exportaciones se registró una reducción –la primera en siete meses- en los envíos a China.

“Un incremento en el déficit comercial implica que hay una mayor fuga del ingreso a países del extranjero. Si el déficit se reduce, el ingreso se queda en Japón, lo cual es positivo tanto para los hogares como las empresas”, explicó Hideki Matsumara, economista en jefe en el Instituto de Investigación de Japón.

Un menor déficit también podría redundar en menores niveles de inflación, la cual en noviembre pasado llegó a un récord de 3,7%, un nivel no visto desde 1981.

De hecho, según el gobernador del Banco de Japón, gran parte de la inflación japonesa es importada y, por tanto, no es sustentable.

(Télam)