Por Verónica Tenaglia, empresaria Pyme-Agrupación Pymes Sur, comunera (Comuna 4).


La pandemia del virus Covid-19 y la restricción de la economía, durante casi todo el 2020, a causa de la cuarentena y de las medidas sanitarias preventivas, agrandaron aún más esta crisis de la economía global, sobre todo para nuestro país, que arrastra años sin crecimiento económico, por políticas liberales destructivas.

Por eso, es urgente motorizar lo que pueda aportar la economía del conocimiento (una de las principales fuentes de divisas del país), en un camino de crecimiento, desarrollo e innovación, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, la ciudad más rica del país, cuyo jefe de Gobierno sólo echa mano a aumentos en las tarifas de subtes, de los taxis, la VTV y el estacionamiento medido, para sostener la recaudación.

Ante el nuevo panorama económico y social, la innovación y el desarrollo son claves para el crecimiento de un país. Hace pocos días, una de las mujeres pioneras en el rubro, sostuvo acertadamente, que "innovar es correr los límites hacia adelante, para alcanzar más y mejores resultados". Este es otro de los desafíos de esta etapa, que el desarrollo de la ciencia y la tecnología también tengan en cuenta la perspectiva de género, el cuidado del medioambiente y la inclusión social, como paradigmas.

Es clave potenciar el trabajo, la educación, los nuevos emprendimientos, el cuidado medioambiental y la igualdad de oportunidades, para las mujeres, los jóvenes, y para otros colectivos sociales en situación vulnerable, en el ámbito porteño. En la actualidad, los y las habitantes de la Ciudad de Buenos Aires atravesamos problemas estructurales, vinculados a la falta de trabajo, la vivienda, el déficit sanitario, educativo y del medio ambiente, por la falta de políticas públicas del gobierno de Larreta, que después de 13 años de gestión macrista, demostró que expresa lo viejo, sostenido en un modelo rentístico inmobiliario y de municipalización del Estado de la Ciudad, mientras nos quiere seducir con discursos para vender espejitos de colores, basado sólo en la entrega de las joyas de la abuela (Costa Salguero, Tiro federal).

Los vecinos y vecinas de la Ciudad de Buenos Aires tenemos la oportunidad histórica de ser parte de esta transformación productiva, que ya está en marcha, a través de la promoción de la Economía del Conocimiento, la ciencia y la tecnología. Para que eso ocurra, el Gobierno porteño debe tomar de inmediato medidas de promoción para que el impulso estatal acompañe al crecimiento privado, en el marco de un horizonte de desarrollo productivo de una industria no contaminante, y generadora de recursos y empleos de calidad, como lo es la industria del conocimiento.

En mi caso, en mi doble condición de representante de la gremial PYME tecnológica y de la Comuna 4, sostengo que, para avanzar hacia una ciudad productiva, el punto de convergencia es el desarrollo de la Economía del Conocimiento y del Distrito Tecnológico, y el Gobierno de la Ciudad debería ser un actor fundamental en este proceso. En esa dirección va el proyecto de mi autoría, para transformar a la cárcel de Caseros, hoy un lugar en desuso, en un espacio de incubación de empresas y nuevos productos, y en una agencia de tecnología porteña, que pongan al sur de la ciudad en el centro de la recuperación productiva. (Télam)