El Gobierno nacional avanza en el camino del diálogo para que los distintos sectores de la economía alcancen, en el corto plazo, un acuerdo global de precios y salarios que permita mejorar el ingreso de los trabajadores, así como aumentar la producción y el consumo.

El método dialoguista del Gobierno, más allá de puntuales diferencias en la implementación del acuerdo, ha sido ponderado por los principales empresarios y sindicalistas del país, con manifestaciones a favor de esta línea de acción, acaso la más efectiva en pos de un objetivo que beneficiará a todas las partes.

La agenda inmediata se abordó ayer en una reunión de funcionarios que siguen el tema convocada por la Jefatura de Gabinete: sin fecha definida, se hará una convocatoria por sectores para abordar exclusivamente el contenido del eventual acuerdo que todos quieren sellar, para luego avanzar en conclusiones globales y definitivas para este año.

"El diálogo es la manera de resolver las diferencias", suele destacar el presidente Alberto Fernández, refrendando lo que en su momento representó la alianza electoral que llegó al poder hace poco más de un año. Fernández ganó la elección como el hombre que podía dialogar y consensuar, y ésta fue la síntesis de esa expresión.

Bajo esta consigna, la Casa de Gobierno se convirtió en pocos días en el escenario que desactivó "operaciones" lejanas al espíritu dialoguista de todos los actores: empresarios, sindicalistas y dirigentes del campo se reunieron con funcionarios del gobierno, sin mezquindades y con una mirada superadora.

En 48 horas quedó expresada la voluntad y la capacidad de diálogo del Gobierno. Con sindicatos, con el campo, con empresarios y logrando una inyección de 300 millones de dólares más por parte de la CAF, para mejorar la asistencia con la tarjeta Alimentar en encuentro con sectores sociales y la Mesa del Hambre.

El Gobierno impuso la agenda del 2021: la armonización de precios y salarios con una expectativa de inflación a la baja y recuperación económica y salarial real. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, abrió el debate en clave política: diálogo franco para reconstruir la Argentina.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, hizo una presentación de marco macroeconómico, basado en un diagnóstico de dónde estamos parados y hacia dónde vamos, con los datos del Presupuesto 2021 como Norte. Hizo además una explicación referida de por qué es posible cumplir las proyecciones del Presupuesto, siempre y cuando haya trabajo conjunto por parte de todos.

Sindicatos, empresarios y dirigentes del campo valoraron esa convocatoria al diálogo para alcanzar un acuerdo de precios y salarios, y para reducir la inflación.

"El primer dato que uno tiene que poner sobre la mesa es que la reunión del jueves en Gobierno abre el camino del diálogo, una cuestión que insistentemente señalamos desde el sector empresario. Diálogo con los actores y diálogo social, para encontrar el camino del desarrollo sustentable a partir de la crisis Covid, que se suma a muchos años de la historia argentina con determinadas complejidades", dijo a Télam el presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Daniel Funes de Rioja.

En esta línea, destacó la necesidad de "consolidar un camino de estabilidad macroeconómica, donde además haya crecimiento de inversión, competitividad, productividad y empleo de calidad".

"Esto implica también, formalización del empleo, una política fiscal sustentable, razonable desde el punto de vista de la presión impositiva sobre las empresas para no ahogar a la producción, ni invitar a la informalidad", puntualizó el dirigente industrial.

Funes destacó que todos "esos temas se hayan puesto sobre la mesa, con lo cual se abrió una expectativa y se aseguró que habrá continuidad".

"Puedo afirmar que el empresariado argentino, al menos el que me toca representar, tiene clara vocación para dialogar. Cómo dijo el ministro (de Economía, Martín) Guzmán, tenemos que buscar ese camino juntos, el sector público y el sector privado", afirmó.

Precisamente la exposición del ministro Guzmán ante empresarios despertó aplausos genuinos de los propios empresarios, que recalcaron la calidad de sus cualidades técnicas para transmitir el sendero económico en el corto y mediano plazo.

Las palabras de Guzmán, acaso, marcaron el termómetro de sensaciones subyacentes en ese momento, particularmente por su claridad conceptual para explicar¨"dónde estamos parados y hacia dónde vamos".

"El aplauso a Guzmán no fue chupamedias, sino un aplauso cálido", deslizó el presidente de Aluar, Javier Madanes Quintanilla, en declaraciones radiales.

El escenario dialoguista también fue elogiado por dirigentes sindicales, encabezados por los cotitulares de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña, que participaron en la reunión del miércoles en la Rosada: "El proyecto para que un sector importante de los trabajadores paguen menos Ganancias será vital para mejorar sus ingresos", coincidieron.

El acuerdo no es inminente ni fácil de pergeñar. Hay muchos intereses en disputa y nadie juega todas las fichas en una mesa de negociación.

Por eso, sumarle diálogo al diálogo quizás sea la medicina más efectiva para que todos cedan un poquito, y el país se encamine en el sendero de la producción y el trabajo. (Télam)