El director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, Jeffrey David Sachs, cuestionó hoy el rol de los Estados Unidos para sostener la salud de la macroeconomía internacional en los últimos diez años, con el consecuente impacto que esa política económica genera en los países en desarrollo.

El académico instó a que la Argentina plantee estos desequilibrios en el marco del G20 ya que a su juicio resulta indispensable la "cooperación" de las economías centrales en un contexto macroeconómico "grave, que posiblemente empeore en el corto plazo".

Sachs realizó estas afirmaciones en las Jornadas Monetarias y Bancarias organizadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

"El problema de la Argentina es su reputación, no su realidad. Si se comparan los balances fiscales de Argentina y Estados Unidos, preferiría tener el de Argentina, con menores deudas y déficits más bajos", señaló Sachs.

De hecho, admitió que si de esos balances se sacara el "nombre Argentina, nadie estaría muy preocupado".

Para el académico estadounidense, el mundo atraviesa "la principal crisis económica desde principios de los años 80, ahora con una guerra peligrosa, por lo tanto resulta indispensable que las instituciones financieras internacionales brinden mayores préstamos a los países que realicen inversiones estructurales, por ejemplo en energía verde".

"La crisis mundial corre el riesgo de perder el control y no veo voluntad en los mercados de capitales para colaborar", advirtió Sachs.

En cuanto al comportamiento de los mercados y los organismos de crédito multilaterales para fomentar mejorar condiciones medioambientales, indicó que es necesario el "financiamiento a largo plazo con tasas bajas, pero los países ricos no hacen nada para la transformación energética".

"El problema son las elevadas tasas de interés, me gustaría ver al BID y a la CAF multiplicar por diez su financiamiento para energía verde. Alguien le debería decir a Estados Unidos que generó el 20% de este desastre y, por lo tanto, debe hacer algo al respecto", enfatizó el economista.

Como concepto global, más allá del fenómeno medioambiental, propuso una "reforma del sistema monetario y financiero porque el acuerdo de Bretton Woods (impulsó la creación del FMI y el Banco Mundial tras la Segunda Guerra Mundial) llegó a su fin".

"El sistema de endeudamiento es injusto y debe arreglarse, por eso el G20 debe pensar en grande porque se necesitan nuevas disposiciones monetarias y financieras", reflexionó.

Por su parte, el exsecretario ejecutivo adjunto de la CEPAL, Mario Cimoli, instó a repensar nuevas políticas de desarrollo, a partir de los cambios de estrategia en diferentes regiones, mientras América Latina "se duerme en los debates".

En ese debate, las condiciones estructurales de la región "son muy débiles y se verán presiones muy grandes de las economías centrales para volver al modelo de los años 70/80".

Por lo tanto, en este contexto, Cimoli propuso no sólo analizar las cuestiones "distributivas y fiscales", sino también "recomponer inversiones con un aumento de la productividad, lo que representa una nueva política de desarrollo".

A su turno, la profesora de la Universidad de Massachusetts Amherst, Jayati Ghosh, remarcó la importancia de gravar con mayor decisión la "riqueza de los ciudadanos con mayores ingresos, como así también a las multinacionales".

También sugirió que los inversores regionales en materia de litio no solo la impulsen para su "extracción sino que además se comprometan a transferir tecnología".

Por último, el brasileño Luiz Pereira da Silva (director general adjunto del Banco de Pagos Internacionales) expresó que los "bancos centrales deben ser duros con el problema de la inflación, porque estamos con un alto riesgo de tener elevada inflación durante un período prolongado".

Las jornadas continuarán el próximo miércoles con la participación de Humberto Colmán Castillo (director del Banco Central de Paraguay), Roger Edwin Rojas Ulo (presidente del Banco Central de Bolivia) y Julio Velarde (presidente del Banco Central de Perú). (Télam)