El Banco Central de Brasil elevó hoy a 13,75% anual la tasa de referencia de la economía brasileña, el nivel más alto de los últimos seis años, con el argumento de que encareciendo el costo de dinero se podrá beneficiar la lucha contra la inflación.

La decisión fue tomada por el Comité de Política Económica (Copom) pese a que el Gobierno espera una desaceleración en la inflación por la reducción impositiva en el precio de los combustibles e incluso deflación mensual.

El Banco Central elevó 0,5 punto porcentual la tasa Selic -de referencia de la economía brasileña- de 13,25 a 13,75%.

Fue la duodécima elevación consecutiva de la tasa de interés de referencia que después es expandida a todos los niveles de concesiones de crédito.

Es el mayor nivel de diciembre de 2016 cuando la tasa se ubicó en 13,75% anual en el Gobierno de Michel Temer, en un año de recesión.

En un comunicado, el Comité de Política Económica de la mayor economía latinoamericana y principal socio comercial de Argentina dejó la puerta abierta para una nueva suba de la tasa en setiembre.

"El comité evaluará la necesidad de un ajuste residual de menor magnitud en su próxima reunión", señaló el comunicado, y enfatizó que "se mantendrá alerta y que los pasos futuros de la política monetaria podrán ajustarse para asegurar la convergencia de la inflación a sus metas".

El Banco Central dijo que insistirá en su estrategia en torno de sus objetivos, que este año nuevamente no se cumplirán. La meta oficial de inflación de Brasil es de 3,5% anual en 2022 y de 3,25% en 2023.

El boletín Focus del Banco Central con el promedio de proyecciones del mercado financiero indica que la inflación de 2022 será de 7,15 por ciento.

La segunda central obrera del país, Força Sindical, repudió en un comunicado la decisión del Banco Central: "Fue un aumento sin necesidad, con efectos colaterales graves y nefastos, comprometiendo a la producción, la generación de empleo y renta y el consumo de la población".

La entidad monetaria sostuvo que "sin perjuicio de su objetivo fundamental de garantizar la estabilidad de precios, esta decisión implica también suavizar las fluctuaciones del nivel de actividad económica y promover el pleno empleo".

El Copom en su reporte consideró que "dadas sus proyecciones y el riesgo de desanclaje de expectativas de plazos más largos, es adecuado que el ciclo de endurecimiento monetario siga avanzando de manera significativa en un territorio aún más contractivo", al tiempo que insistirá en su estrategia para "consolidar no solo el proceso de desinflación sino también el anclaje de expectativas en torno a sus metas".

Finalmente, el Copom sostuvo que "entre los riesgos al alza para el escenario inflacionario y las expectativas de inflación, se destacan una mayor persistencia de las presiones inflacionarias globales; y una incertidumbre sobre el futuro del marco fiscal del país y estímulos fiscales adicionales que impliquen sostener la demanda agregada, parcialmente incorporados a las expectativas de inflación y precios de activos". (Télam)