El valor del aluminio, que en la Argentina produce la planta chubutense de Aluar, llegó a su nivel más alto desde agosto de 2008, debido a la preocupación que generó el golpe de estado en Guinea.

La acción golpista, perpetrada el último domingo, derrocó al gobierno del presidente Alpha Condé -en el poder desde 2010-, en un país que posee uno de los mayores yacimientos de bauxita, el principal mineral para elaborar el aluminio, del cual el país es el segundo mayor productor del mundo.

El valor aumentaba 1,8% a US$ 2.807 la tonelada en el Mercado de Metales de Londres, y acumulaba 90% de incremento desde los mínimos registrados en abril del año pasado, al comienzo de la pandemia de coronavirus, y 38% sólo durante este año.

Incluso previo al acontecimiento en Guinea, algunos analistas pronosticaban que el precio podía llegar a situarse por encima de los US$ 3.300 la tonelada, debido a la profundización del déficit mundial del metal

Esto ultimo se debe a que, mientras se dispara la demanda mundial por la recuperación económica, las fundidoras de China (productor del 60% del aluminio del mundo) no pueden alcanzar a abastecer el suministro debido a una escasez estacionaria en la disponibilidad de energía y la campaña de Beijing para reducir las emisiones de dióxido de carbono, de acuerdo con la agencias Bloomberg y AFP.

Las medidas de las autoridades chinas provocó la caída en la producción de muchos de los establecimientos fundidores de este metal, que consume grandes cantidades de energía.

No obstante, se cree que los últimos movimientos en el precio fueron de índole especulativa ya que las minas de Guinea aún no reportaron ninguna interrupción y, según consigna el diario británico Financial Times, los líderes del golpe instaron a las empresas mineras a seguir operando.

En ese sentido, el jefe de las Fuerzas Especiales del Ejército y figura del golpe, coronel Mamady Doumbouya, subrayó que las fronteras seguían abiertas para las exportaciones de las minas, y que se levantaron los toques de queda en las zonas de producción.

Además, existe sobrante de bauxita desde hace años, por lo que, cualquier disrupción debería ser muy severa para alterar dicha dinámica.

Guinea suministra la cuarta parte de la bauxita del mundo, en especial a China y Rusia, y la mayoría de sus ingresos dependen de las exportaciones mineras. (Télam)