Economistas de diferentes tendencias estimaron hoy una inflación para enero con un piso de más del 3%, y proponen medidas integrales para el mediano plazo que permitan frenar el componente inercial de la suba de precios.

El economista Nicolás Pertierra, del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) indicó a Télam que no percibía que la inflación de este mes vaya a ser "tan alta como la de diciembre", que cerró con un 3,8%, y estimó en base a las mediciones que la entidad realiza en los precios de alimentos y bebidas en los supermercados que el primer mes del año tendrá un índice "arriba del 3%".

Por su parte, Matías Carugati, de la consultora Seido, proyectó un incremento de los precios minoristas "entre 3,5% y 4%", mientras que Natalia Motyl, de la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que "seguramente" la inflación de enero será por lo menos similar a la de diciembre, en tanto prevé un promedio mensual del 4,2% hasta mayo.

Por su parte, el presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), José Ignacio de Mendiguren, admitió hoy que esperaba una inflación "más baja" en diciembre, y destacó al respecto la incidencia de "la inflación mundial" en el alza.

En declaraciones a Futurock Radio, el exdiputado señaló que la Argentina está "en un proceso de cortar una inercia" inflacionaria.

En lo que respecta a las estimaciones para todo el año, Pertierra consideró que el propósito oficial de un 33%, en base al que se elaboró en el proyecto de ley de Presupuesto 2022 que fue rechazado por la oposición en el Congreso, no es "imposible" pero sí "complicado" de alcanzar, en la medida que "no haya nada sobre la mesa que trabaje sobre el componente inercial" de la inflación.

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En otro orden, valoró la "calidad" de los informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), al punto que diciembre no fue el primer mes en el que el Índice de Precios al Consumidor es superior a las proyecciones privadas.

En el marco de su pedido de "un acuerdo más integral, con las características de un plan de estabilización", Pertierra valoró la iniciativa de Precios Cuidados, pero advirtió que es efectiva "para contener disparadas bruscas de precios, pero no para bajar la inflación".

"Es mejor que esté a que no esté", dijo en declaraciones a Télam, pero advirtió que "hay que meter otros condimentos" en la discusión.

En ese sentido, manifestó que "la cuestión inercial y de las expectativas es central", y que para encararla "se requiere de un compromiso político de muchos sectores empresarios altos", y que además "el Gobierno esté dispuesto a arriesgar un acuerdo de esas características".

El economista del CESO abogó por "acuerdos sectoriales más amplios y simultáneos, que abarquen, por ejemplo, a los insumos de la construcción, plásticos, metales, químicos, vidrios".

"Eso no está sobre la mesa y sin eso me parece difícil que se alcance a romper esta inercia inflacionaria", completó.

Pertierra remarcó la importancia de revisar la política de precios y cuestionó que en algunos rubros importantes, como la carne vacuna, "no se trabajó sobre los costos, se operó sobre los últimos eslabones de la cadena y no sobre los primeros".

Al respecto, indicó que en materia de exportaciones "fue muy poco lo que se afectó", ya que se pasó de un nivel de ventas al exterior de 900.000 a un millón de toneladas en 2020, a uno de 800.000 a 900.000 el año pasado.

Por el contrario, no se le prestó la debida atención a uno de los insumos principales como el maíz, agregó y alertó sobre el impacto en su precio que podría derivarse de la sequía y la falta de pasturas.

Carugati no se manifestó sorprendido por el 3,8% de inflación de diciembre, por más que haya superado al promedio del 3,4% de los economistas consultados en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, ya que en Seido esperaban un 4% para el último mes de 2021.

Sobre ese aspecto, indicó en declaraciones a Télam que "el dato de noviembre (2,5%) había sido relativamente bajo, influenciado por cuestiones muy particulares que no se iban a repetir en diciembre", en alusión a los acuerdos de precios.

"No veo probable una inflación de 33% para 2022", evaluó, por entender que "no hay factores macro que hagan pensar ese sendero para los precios".

En ese sentido, dijo que "las expectativas están desancladas, las demandas salariales están más fuertes, los desequilibrios macro no se corrigieron y tienden a agravar el problema de la inflación".

Asimismo, "el reacomodamiento de algunos precios relativos importantes, como las tarifas y el tipo de cambio oficial, también podrían empujar la inflación", añadió.

Por tal razón, luego de los aumentos autorizados en medicina prepaga, Internet, telefonía y TV por cable, proyectó para enero "una inflación entre 3,5 al 4%, en línea con el registro de diciembre", señaló.

Carugati relativizó la importancia de los acuerdos de precios, a los que consideró "herramientas de cortísimo plazo y escasa efectividad si el resto de la política económica no acompaña".

"Hay que entender que la inflación es un problema macroeconómico, que no se resuelve con controles o regulaciones que pueden ayudar en determinados contextos, siempre y cuando sean parte de un plan bien diseñado para combatir la inflación. Y eso hoy no existe", aseguró.

Desde una visión más ortodoxa, Motyl advirtió sobre los efectos de la "fuerte emisión monetaria", y remarcó que luego del incremento estacional de la demanda de pesos en diciembre "en enero y febrero hay que absorber esos pesos para que no terminen corroyendo el valor de la moneda".

En ese contexto, señaló en declaraciones a Télam que "seguramente" enero tendrá una inflación similar al 3,8% de diciembre, "pero muy probablemente se termine acelerando, en un período de caída de la demanda de pesos".

En consecuencia, espera "un promedio mensual del 4,2% hasta mayo", en tanto la inflación de todo 2022 "cerraría en el 60% en el mejor de los escenarios".

(Télam)