El economista Nouriel Roubini, quien predijo la crisis financiera de 2008, dijo hoy que prevé una recesión “larga y fea” en Estados Unidos y en todo el mundo para fines de 2022, que podría durar todo 2023.

"Incluso en una recesión normal el S&P 500 puede caer un 30 %”, dijo Roubini, presidente y director ejecutivo de Roubini Macro Associates.

"En un aterrizaje forzoso real" advirtió que "podría caer el S&P 500 un 40%", aseguró el economista según la agencia de noticias Bloomberg.

Además, sostuvo que "lograr una inflación del 2% sin un aterrizaje forzoso va a ser una misión imposible para la Reserva Federal (FED)".

En ese sentido, Roubini espera una suba de tasas de 75 puntos básicos en la reunión actual y de 50 puntos básicos tanto en noviembre como en diciembre, lo que llevaría a la tasa de los fondos federales a fin de año a estar entre 4% y 4,25%.

La inflación persistente, especialmente en los salarios y el sector de servicios, hace que la FED “probablemente no tenga otra opción que subir más las tasas”, sumado a los impactos negativos en la oferta derivados de la pandemia, el conflicto entre Rusia y Ucrania y la política de tolerancia cero a la Covid-19 de China.

Una vez que el mundo entre en recesión, Roubin, no espera “remedios de estímulo fiscal” ya que los gobiernos con demasiada deuda se están “quedando sin herramientas fiscales”, y la alta inflación significaría que “si aplica un estímulo fiscal, está sobrecalentando la demanda agregada”.

Como consecuencia, el economista ve una estanflación como en la década de los 70 y una “enorme angustia por la deuda” como en la crisis financiera mundial.

Roubini espera que la recesión estadounidense y mundial dure todo 2023, “dependiendo de cuan intensos sean los shocks de oferta y las dificultades financieras”.

Mientras que “durante la crisis de 2008, los hogares y los bancos fueron los más afectados”, esta vez “las corporaciones y los bancos, como los fondos de cobertura, el capital privado y los fondos de crédito, van a implosionar”.

Roubini aconsejó a los inversores "tener pocas acciones y más efectivo”, porque “aunque el efectivo se ve erosionado por la inflación, su valor nominal permanece en cero”, mientras que “las acciones y otros activos pueden caer un 10%, 20%, 30%”.

En lo que respecta a renta fija, recomienda “mantenerse alejado de los bonos de largo plazo y agregar protección contra la inflación de bonos del tesoro a corto plazo o bonos de índice de inflación”.

El economista publicó hace poco su nuevo libro "Megamenazas", donde identifica 11 shocks de oferta negativos a mediano plazo que reducen el crecimiento potencial por el aumento del costo de la producción, entre ellos están la desglobalización, el proteccionismo, la reubicación de la fabricación de China y Asia a Europa y EEUU.

(Télam)