La ampliación de los incentivos financieros para las cadenas de la carne de cerdo y pollo anunciada está semana por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se presenta como un nuevo impulso al crecimiento que vienen mostrando ambas actividades, aseguró hoy el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

En un comunicado, la cartera agropecuaria destacó hoy el rol estratégico de la producción de cerdo y pollo en el país, como cadenas dinamizadoras de las economías regionales.

"Desde la cartera agropecuaria nacional, y en articulación con otras áreas del Gobierno nacional y las Provincias, se viene trabajando para impulsar el desarrollo de ambos sectores en todo el territorio", asegura el comunicado.

En esta dirección, se inscribe la decisión de ampliar la línea de financiamiento para incrementar la producción de carne de cerdo y pollo, dada a conocer esta semana por el BCRA.

"Es estratégico para el país que podamos poner las herramientas financieras al servicio de la producción y de nuestras economías regionales de manera que nos permitan continuar aumentando nuestra producción agroindustrial, asegurando el abastecimiento interno y el crecimiento de nuestras exportaciones", afirmó el ministro Luis Basterra.

Por su parte, el presidente del BCRA, Miguel Pesce consideró que "ampliar la producción de carnes tiene el doble efecto de mejorar la oferta interna y generar divisas, ya sea por la sustitución de importaciones como por la liberación de mayores excedentes cárnicos para la exportación".

El BCRA amplió la línea de "Financiación de proyectos de inversión" con tasa bonificada de 30% a todas las empresas, sin importar su dimensión, que realicen inversiones destinadas a incrementar la capacidad productiva de carnes de pollo y/o cerdo.

"El desarrollo de ambas cadenas tiene un impacto dinamizador de nuestras economías regionales, generan trabajo y arraigo; con esa premisa trabajamos junto a las provincias", agregó Basterra.

"La producción de carnes intensivas, como la de cerdo y pollo, resultan estratégicas para el agregado de valor en territorio, transformando nuestros granos en carnes y el desarrollo federal mediante la generación de empleo privado de calidad", enfatizó el subsecretario de Ganadería y Producción Animal, José María Romero.

El consumo de pollo se incrementó durante los últimos 20 años, pasando de 26,6 kg/capita/año (2000) a 41.4 kg/capita/año (2010) y 46 kg/capita/año (2020) y se convirtió en un componente fundamental en la canasta de carnes de los argentinos.

En tanto, según la Dirección de Porcinos, Aves y Animales de Granja, la balanza comercial porcina volvió a ser positiva en 2020, con un superávit comercial de US$ 4,03 millones, mientras que en 2019 había dado un déficit comercial de US$ 47,3 millones.

"Ambas carnes resultan los ejes centrales para el cambio de nuestra matriz agroproductiva y agroexportadora para un desarrollo federal, inclusivo y con mayores oportunidades", concluyó Romero. (Télam)