El programa Prohuerta surgió en 1990 con el objetivo de que los sectores más vulnerables de la sociedad puedan acceder a alimentos sanos, con lo cual la solidaridad y la participación son dos de sus puntales más fuertes, y esa participación se nutre actualmente de 8.877 promotores voluntarios en todo el país, entre los cuales se destaca el rol de la mujer, que abarca el 67% del voluntariado.

Las promotoras y los promotores voluntarios de Prohuerta son un nexo entre el trabajo técnico del programa y la comunidad, cuyas principales actividades son la distribución de semillas y aves, el acompañamiento a huertas y granjas, acciones de articulación territorial, capacitación y difusión de acciones.

La iniciativa "tiene una semilla que en la comunidad va germinando procesos de desarrollo; fortaleciendo y creando redes comunitarias; permitiendo que la comunidad se organice y, a su vez, que vaya generando procesos de transformación a nivel territorial", resaltó Jorge Cefarelli, asistente regional de Prohuerta y Agricultura Familiar en el centro regional Corrientes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

"La mayoría de los promotores a nivel territorial son mujeres, más allá de que, cuando se plantea la imagen del campo, la mujer como productora muchas veces está invisibilizada", afirmó Cefarelli en declaraciones a Télam.

En esta línea, puntualizó que "al campo se lo piensa como algo masculino y en realidad las tareas que se llevan adelante están vinculadas con la mujer, su importancia a nivel de la chacra, la alimentación y la producción de alimentos".

Con lo cual, "son estas promotoras las que van tejiendo esas redes a nivel comunitario", sostuvo el integrante de INTA, organismo que cogestiona Prohuerta junto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

"No es casualidad que uno invisibilice el trabajo de la mujer en la ruralidad, cuando ellas son quienes en realidad llevan adelante jornadas extensas con una sobrecarga de trabajo, entre el productivo, de cuidado, el doméstico, y todo lo comunitario", destacó Cefarelli.

En este sentido, recordó una experiencia que vivió en primera persona en los departamentos correntinos de Goya y Lavalle.

"Corrientes es una provincia patriarcal, masculinizante, donde las mujeres de ProHuerta comenzaron una experiencia de promotoras en 2005 y fueron ganando espacios como dirigentes en sus organizaciones y, a su vez, pudieron apropiarse de la palabra", contó Cefarelli.

Las mujeres de Goya y Lavalle "se transformaron en comunicadoras populares, comunitarias, y empezaron a visibilizar sus problemáticas".

"Cuando llegábamos a las comunidades, el agricultor familiar decía que con los ingenieros iban a conversar los hombres y que las mujeres hagan lo propio con el comunicador; a partir de eso surgió la idea de comunicación comunitaria donde ellas empezaron a reconocerse con la posibilidad de comunicar para visibilizar sus problemas", amplió el referente de Prohuerta.

A tal punto que –subrayó el funcionario– "todo ese proceso les permitió conformarse como una organización en 2010 y actualmente cuentan con una radio FM donde transmiten sus problemáticas, dándoles la posibilidad de reconocerse con la carencia de un derecho".

De esta manera, Prohuerta "no va visibilizando a partir de un proceso de entrega de semillas o de pollitos, sino que es una política pública que va generando la posibilidad de ir reconociendo derechos a nivel comunitario", concluyó Cefarelli. (Télam)