Las ciudades fueron "diseñadas y construidas tradicionalmente por y para varones", en función de sus necesidades y modos de circulación, quienes "estaban socialmente habilitados para su uso y apropiación".

Así fundamenta el Programa Interministerial Habitar en Igualdad la necesidad de considerar que "las ciudades no son espacios neutros, sino que en ellas existen desigualdades, violencias y exclusiones, con distribuciones espaciales y acceso legitimados según los géneros".

"Esto restringió la participación y disfrute de mujeres y LGBTI+ del espacio público y les relegó al ámbito privado", afirma el documento, que remarca que "por ese motivo, resulta necesario introducir la perspectiva de género en el diseño territorial y trabajar en la planificación de ciudades equitativas, inclusivas y seguras para todas las personas".

En este marco, el plan va a promover, acompañar y asistir técnicamente en la creación y fortalecimiento de políticas públicas de acceso a la vivienda, al hábitat y a la tierra con perspectiva de género y diversidad.

También va a elaborar en forma conjunta criterios de priorización para la asignación de viviendas que contemplen a las personas en situación de violencia por motivos de género, y a población travesti y transgénero.

Del mismo modo, brindará capacitación en género y diversidad para los equipos a cargo de los programas de acceso a la vivienda y urbanismo del Ministerio de Desarrollo Territorial, y de los entes ejecutores provinciales y locales que lo requieran.

Además, promoverá legislaciones provinciales y locales que definan como política pública la priorización en la adjudicación de viviendas de las personas en situación de violencia por motivos de género y a la población travesti y transgénero.

El Programa establecerá protocolos de actuación con perspectiva de género y diversidad destinados a organismos públicos que deben intervenir en la ejecución de órdenes de desalojos, y propender al desarrollo de políticas específicas para desalojos causados por una situación de violencia doméstica.

Por otra parte, elaborará criterios que tengan en cuenta la perspectiva de género y diversidad en los procesos de urbanización y relocalización geográfica barrial; y establecerá criterios comunes de intervención y abordaje de situaciones de violencia por razones de género en procesos de integración socio-urbana de barrios populares.

También fomentará que las viviendas permitan la convivencia y la co-responsabilidad de lo doméstico; y la titularidad conjunta de las viviendas a las que acceden las parejas a través de los programas, sin discriminación por motivos de género u orientación sexual.

Asimismo, impulsará el acceso a créditos para cooperativas de vivienda y organizaciones comunitarias vinculadas con el al acceso a la vivienda, hábitat y la tierra que estén integradas en forma mayoritaria por mujeres y LGBTI+. (Télam)