El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, consideró que llevar la conectividad al campo es un acto de justicia social y de equidad, ya que hoy resulta indispensable “no sólo para asegurar la competitividad de los productores, sino también para favorecer la realización de las personas que viven en el medio rural”.

Basterra participó esta semana, junto con otros funcionarios y expertos, en el seminario “Conectividad Rural en la Argentina: el desafío de inclusión”, organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) junto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la empresa Microsoft.

Durante el encuentro se señaló que cerrar la brecha de conectividad, que perjudica a dos tercios de la población rural, “resulta indispensable para permitir el desarrollo del conjunto de la vida productiva, social y comunitaria en el campo”.

“No se trata solamente de universalizar la conectividad y asegurar una mayor difusión de las tecnologías digitales, sino también de promover actividades de capacitación para potenciar su uso, que es fundamental para el futuro de la producción agrícola y su acceso a los mercados”, consideró el IICA.

La actividad sirvió para presentar y debatir a nivel nacional el estudio “Conectividad Rural en América Latina y el Caribe – Un puente al desarrollo sostenible en tiempos de pandemia”, que las tres instituciones hicieron público recientemente a nivel hemisférico.

Dos de los autores del documento, Sandra Ziegler y Joaquín Arias, expertos del IICA, indicaron que, en el contexto de los 24 países estudiados en América Latina y el Caribe, la Argentina está en el clúster de nivel medio de conectividad, junto con Ecuador, México, Paraguay, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Uruguay.

Según precisó Arias, el 65% de la población rural de la Argentina, unos 2,3 millones de personas, no accede a conectividad significativa, lo cual incluye la calidad del servicio.

Se tuvieron en cuenta, en ese sentido, cuatro dimensiones: uso regular de internet, acceso al dispositivo apropiado, acceso a datos suficientes y que la velocidad sea adecuada.

Gustavo López, vicepresidente del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), consideró durante la reunión virtual que “la pandemia puso negro sobre blanco que el acceso a estas tecnologías es al siglo XXI lo que el acceso a la energía era al siglo XX”.

Laura Marés, gerente general de Educ.ar, sociedad estatal que trabaja en la introducción de tecnologías en la educación, explicó a su vez que “la conectividad ya no es deseable, sino una necesidad básica, como quedó claro este año”.

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Hugo Scolnik, responsable de Planeamiento Estratégico en la gerencia general de Arsat, llamó la atención sobre la dificultad de mantener una población estable en las zonas rurales si no existe conectividad para que los más jóvenes accedan a la comunicación, al entretenimiento y a la comunicación con sus pares.

“La conectividad no sólo aumenta la capacidad productiva, sino que también evita migraciones de las zonas rurales a las ciudades”, resumió Scolnik.

En cuanto a las oportunidades para la Argentina a través de la conectividad de sus áreas rurales, Juan Manuel Fernández Arocena, de la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales de la cartera que conduce Basterra, afirmó que “es un aspecto transversal y transformador de la realidad de los territorios”.

Martín Olmos, subsecretario de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, destacó por último que el acceso universal a la conectividad es una prioridad gubernamental: “Sin una acción decisiva del Estado corremos el riesgo de que el acceso a esas tecnologías sea un factor más de desigualdad", afirmó.

"No podemos dejar que la conectividad se incorpore solamente en los centros urbanos”, concluyó el funcionario. (Télam)