El Banco Central Europeo (BCE) no retirará su política acomodaticia de estímulos económicos de forma “prematura” y es “poco probable” que incremente sus tasas de interés, hoy situadas en un nivel mínimo, pese a la aceleración de la inflación, según manifestó hoy su presidenta, Christine Lagarde.

Según manifestó la exdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) en un discurso frente al Congreso Bancario Europeo desarrollado en Frankfurt, la entidad está “tomando seriamente” las preocupaciones por el repunte de la inflación en el continente.

Los precios al consumidor se aceleraron en la zona del euro al ritmo más acelerado desde julio de 2008, marcando un 4,1% interanual en octubre con países como Alemania marcando un 4,6% (la mayor cifra desde 1993).

Entre los factores señalados del aumento de los precios, según la institución monetaria, se encuentran el aumento en los precios de la energía, el rebote en la demanda y los problemas en las cadenas de suministro, según consigna la agencia Bloomberg.

El BCE estima que los precios continuarán acelerándose para los últimos meses de este año a partir de estos factores que considera “temporarios”, para luego descender en el “mediano plazo”, alcanzando la meta del banco del 2% anual para mediados del año próximo.

En el caso específico de la energía, la funcionaria francesa indicó que los precios se deberían estabilizar durante el transcurso del 2022, y que los precios del gas ya cayeron un 21% desde los récords registrados en octubre.

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“No tenemos que apresurarnos en un recorte prematuro (de los estímulos) cuando nos encontramos con shocks inflacionarios temporarios”, manifestó Lagarde, quién señaló que los precios de la energía y los problemas de los suministros “no pueden ser remediados por la política monetaria del BCE”.

Agregó que “en momentos donde el poder adquisitivo se encuentra afectado por los aumentos en los combustibles y en los impuestos de energía, un recorte prematuro podría reducir aún más los ingresos y representar un viento en contra injustificado para la recuperación”.

El pronunciamiento de Lagarde se da a semanas de una reunión clave del BCE donde decidirá el futuro de su política monetaria, y en el marco de rebrotes de coronavirus en la región que ya derivaron en el establecimiento de nuevas cuarentenas.

Entre ellos, Austria decretó a partir del próximo lunes un confinamiento nacional de, en principio, diez días; además de implementarse restricciones para los no-vacunados en Alemania.

Entre las medidas implementadas por el BCE, el programa especial de compra de bonos, establecido por la pandemia y que totaliza US$ 2,1 trillones, finalizará en marzo.

No obstante, la presidenta del BCE señaló que al finalizar la emergencia por la pandemia “seguirá siendo importante asistir la recuperación”.

Una de las modalidades que explora la institución, tras la finalización del programa de compra de bonos, es incrementar el monto de las compras regulares de activos.

Por su parte, la entidad desde la crisis de la pandemia mantuvo sus tasas de interés en sus niveles más bajos de la historia con su tasa principal en cero, y una retención de 0,5% para los bancos en el caso de los depósitos que confieren al BCE.

“Las condiciones para subir las tasas es poco probable que se satisfagan durante el año próximo”, reiteró Lagarde. (Télam)