El Banco Central de Chile prevé que el país cerrará el 2020 con una caída de entre 5,75 y 6,5% del Producto Interno Bruto (PIB), una estimación peor a la proyectada, y atribuye el desplome a la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia de coronavirus, que acumula más de 564.000 casos confirmados y cerca de 15.700 muertes.

"La prolongación de las restricciones sanitarias, la lenta recuperación de los rubros más afectados y las huellas que deja la crisis, han incidido negativamente en el dinamismo de la recuperación, afectando no sólo a la demanda agregada, sino que también a la capacidad de respuesta de la oferta", señaló la entidad.

"Como resultado, la caída de la actividad este año será mayor que la prevista en septiembre", explicó la institución a través de su cuarto Informe de Política Monetaria (IPoM) del año.

En septiembre pasado, el Banco Central proyectó una caída del PIB de entre 4,5 y 5,5%, señalando que "las mejoras de la actividad han sido más lentas de lo previsto", pese a que la movilidad aumentó con la estrategia de desconfinamiento, del plan Paso a Paso del Gobierno.

En este punto, el informe de la institución estima que el retroceso de la Región Metropolitana de Santiago a cuarentena los fines de semanas incidirá negativamente en el sector económico, indicando que “puede retrasar en algo el proceso de recuperación de la economía", aunque reconoce que podría evitar “acciones drásticas” a mediano plazo.

Pese al pronóstico negativo, el Banco Central considera que "la economía ha mejorado tras la fuerte contracción del segundo trimestre”, producto de las medidas de apoyo a los hogares y al crédito implementadas por el Gobierno, que “han logrado limitar la amenaza que se cernía para el bienestar de la población y la solvencia de las empresas".

En pandemia, el Gobierno creó bonos de ayuda para las familias más vulnerables y potenció fondos para pequeñas y medianas empresas, con el propósito de paliar los efectos negativos en la economía del país.

Asimismo, el informe plantea respecto del primer retiro de 10% de fondos de pensiones, que tuvo impacto en la inflación provocada por el alza de algunos precios en los últimos meses, mientras que el segundo retiro podría tener un “efecto relevante en el consumo y las actividades ligadas al comercio el próximo año”, teniendo un impacto menor al primero.

"En parte, esto responde a que la caída de ingresos provocada por la pandemia ya habría sido más que compensada por las medidas previas, y porque los recursos que podrían retirarse se concentran en los quintiles de ingresos más altos y que tienen menos incentivos a utilizarlos para consumo", expone el informe. (Télam)