El Gobierno de Alemania estima un crecimiento de 0,2% del Producto Bruto Interno (PBI) para 2023, pese a una ralentización en términos generales debido a la crisis de la energía y el cambio de tendencia de las tasas de interés, según el informe económico anual publicado hoy por el Ministerio de Economía alemán.

"Las perspectivas económicas para 2023 son mejores de lo que aún se esperaba en la proyección de otoño", señala el pronóstico oficial, titulado "Renovar la prosperidad".

La cartera económica alemana había previsto una contracción económica de 0,4%, subrayando la "capacidad de adaptación y resistencia" mostrada por la economía del país.

En este sentido, se destacaron las medidas gubernamentales de estabilización de los hogares y las empresas, y la adecuación a los precios de la energía y el consiguiente ahorro de gas.

"Sin embargo, persisten grandes cargas: el conflicto en Ucrania y sus consecuencias económicas, el débil desarrollo de la economía mundial, y los persistentemente altos precios de la energía y las tasas de inflación en comparación con los niveles anteriores a la crisis", plantea el informe.

Uno de los efectos económicos más evidentes de la guerra es el drástico aumento de los precios de la energía y los alimentos, pues -precisa el relevamiento- el año pasado la tasa de inflación fue de 7,9%, mientras que para la media anual de 2023 se espera que los precios de consumo suban 6% en 2023, lo cual se traduce en un freno de los precios de la electricidad y el gas.

En este marco, el informe indica que "las empresas también están recuperando la confianza y el estado de ánimo mejoró notablemente".

"Las empresas invierten en instalaciones y maquinaria modernas, técnicamente hablando: según la proyección, las inversiones en bienes de equipo aumentarán 3,3% en 2023, tras el 2,5% del año anterior", sostiene al respecto.

Esto último se vincula con un reciente índice del Instituto de Investigación Económica de Múnich (IFO), que postula que la confianza de los empresarios alemanes mejoró en enero por cuarto mes consecutivo, situándose en 90,2% respecto del 88,6% del mes pasado.

La evaluación de las empresas de ese país de la presente coyuntura empeoró en enero, situándose en 94,1% respecto del 94,4% del mes anterior, mientras que las expectativas repuntaron a 86,4% frente al 83,2% del mes anterior, en máximos desde mayo de 2022, según la agencia de noticias DPA.

"La economía alemana está comenzando el nuevo año con más confianza", dijo el presidente del IFO, Clemens Fuest, y advirtió que la mejora observada responde a expectativas menos pesimistas, ya que las empresas "estaban algo menos satisfechas con su situación actual".

Los sectores cuya confianza reflejaron un alza son el manufacturero, el de servicios, el comercio y la construcción. (Télam)