Para poder producir alimentos por su cuenta y dejar de depender de las importaciones, África necesita hasta US$ 65.000 millones para reconvertir su producción, de acuerdo con un reporte del Banco Africano de Desarrollo.

En la actualidad, el continente no es autosuficiente e importa más de 100 millones de toneladas de cereales, lo cual le implica un costo anual de US$ 75.000 millones, señala el informe de la entidad crediticia difundido por la agencia Bloomberg.

La dependencia de las importaciones no sólo le implica un golpe financiero a África, sino también la hace vulnerable a los shocks externos, como los recientes incrementos de los precios de los alimentos influenciados por la guerra entre Rusia y Ucrania.

“Un gran obstáculo al desarrollo de los actores privados es la falta de financiamiento”, señaló el banco, con sede en la ciudad de Abidyán, en Costa de Marfil.

El encarecimiento de los alimentos y su falta de oferta tras la guerra, provocó una escasez de por lo menos 30 millones de toneladas de cereales en África, incluyendo trigo, maíz y soja.

En algunos de los países del continente los precios del trigo aumentaron más de 40%, mientras que los costos de los fertilizantes se triplicaron o cuadriplicaron respecto de los niveles de 2020, dificultando aún más la producción local.

Según el banco, el mercado de alimentos y de agricultura dentro de África podría incrementarse de los actuales US$ 280.000 millones a US$ 1 billón para 2030, para lo cual se requerirían grandes inversiones y la remoción de barreras para el desarrollo del sector.

De hecho, en áreas de África subsahariana los hogares pueden gastar hasta el 40% de su presupuesto en alimentos contra un 17% en las economías desarrolladas.

Una de las dificultades a la hora de acceder al crédito es el riesgo percibido a la hora de invertir en el sector, para lo cual el Banco Africano de Desarrollo comenzó a desarrollar diversas herramientas de mitigación, como garantías para aliviar los requisitos de los préstamos.

El objetivo es llevar a África de “una agricultura tradicional de subsistencia a un sector agroindustrial moderno y competitivo que pueda alimentar a todo el continente”.

Además de obras de infraestructura, algunas de las innovaciones que le permitirían sortear las condiciones climáticas al continente sería, por ejemplo, la adopción de variedades de trigo y maíz tolerantes al calor y a la sequia. (Télam)