En el Día Internacional del Fútbol Femenino y a más de dos semanas de conocerse la denuncia que presentaron un grupo de jugadoras argentinas en la Comisión de Ética de la FIFA contra un entrenador que actualmente trabaja en la AFA, Télam convocó a especialistas en género y fútbol femenino para analizar un hecho inédito que visibiliza situaciones que estaban naturalizadas en el deporte.

Mediodía del jueves 6 de mayo de 2021. FIFPro, una organización sindical internacional de futbolistas con más de cincuenta años de trayectoria y con representación 65 países, publicó un comunicado en el que informa que asiste legalmente a un grupo de jugadoras argentinas que presentaron ante la Comisión de Ética de la FIFA una denuncia contra un entrenador de AFA por acoso sexual.

La noticia rápidamente fue replicada por los medios argentinos y en las redes sociales. No se trata del primer caso en el mundo pero en Argentina crea un efecto que logra romper la barrera de una problemática invisibilizada.

Poco más de dos horas después, la Asociación del Fútbol Argentino se pronunció, por primera y última vez al respecto, con un texto en el que aclaró que no forma parte del proceso y desconoció la identidad de la persona denunciada. Su presidente, Claudio Tapia, citó la publicación en su Twitter y aseguró: "Iremos hasta las últimas consecuencias".

Sobre ello, Macarena Sánchez, impulsora de la profesionalización del fútbol femenino en Argentina, delantera de San Lorenzo y directora del Instituto Nacional de Juventudes, alzó la voz, replicó el mensaje y con dos contundentes palabras debilitó la defensa de la AFA: "Todos sabían".

Desde FIFPro, cuya sede está en la pequeña ciudad de Hoofddorp, en Países Bajos, solicitaron a la FIFA la "inmediata destitución" del entrenador pero a poco más de dos semanas no hubo más noticias del caso.

"Muchas sabíamos que se estaba armando la denuncia porque conocíamos esta situación, sabemos quién es la persona y estábamos esperando el respaldo y el fortalecimiento de la denuncia para hacerla efectiva", contó Juliana Román Lozano, entrenadora e integrante de la organización "La Nuestra" de fútbol femenino junto a Mónica Santino.

"Con el respaldo de FIFPro, la AFA no puede hacer oídos sordos y debe tomar cartas en el asunto para modificar la situación y que no se repita. Esto es especialmente grave porque es un ámbito de selección nacional", sostuvo Lozano.

"La Nuestra" y otras organizaciones del fútbol lanzaron en los últimos días una campaña en redes sociales con la consigna "Sí lo sabían".

"Durante muchos años este personaje estuvo a cargo de lugares muy importantes dentro del fútbol de mujeres y lo que se reveló ahora era un secreto a voces. Nos parece raro que la AFA no lo supiera. Queremos que no quede en la nada y develar el machismo y la desigualdad en la AFA", afirmó Lozano, quien hasta mediados del año pasado fue DT del equipo femenino de Huracán.

Luego de varios años, este grupo de futbolistas se reunió y decidió pedir ayuda a más de doce mil kilómetros de Argentina y por el momento no realizaron la denuncia en la justicia ordinaria.

"Considero que debe haber distintos factores que pueden haber intervenido. Uno, que no es menor, es que la FIFPRo cuente con un área específica para acompañar a las jugadoras, que garantiza confidencialidad, acompañamiento y asesoramiento, supongo que eso debe haber sido crucial", analizó Mariana Isasi, comunicadora especialista en salud sexual y reproductiva, educación sexual, niñez y adolescencia.

"Sin duda, las instituciones argentinas, incluida la justicia, tienen que seguir fortaleciendo la respuesta a las víctimas de violencia. Sabemos que no siempre tienen perspectiva de género y en muchas veces la denuncia implica una revictimización de las mujeres, lo cual muchas veces desalienta", complementó Isasi.

Según informó FIFPro, las futbolistas detallaron en su testimonio que el entrenador en cuestión utilizó su posición de poder para intimidar y acosar sexualmente a sus dirigidas.

"Los miedos no son porque sí. Las mujeres hemos aprendido a lo largo de la historia a que las instituciones y la justicia no siempre nos creen y no siempre nos escuchan. Ellas hablaron y pidieron ayuda con quienes se sintieron mejor, más apoyadas, y seguras. Y ese es el camino", puntualizó Guillermina Gordoa, Directora Nacional Políticas de Género de la Secretaria de Deportes de la Nación.

"Hemos aprendido a juntarnos, y acompañarnos y a elegir colectivamente las mejores estrategias para cuidarnos ante las situaciones de violencias que se nos presentan", agregó Gordoa, quien remarcó la importancia de que hoy existen "políticas públicas concretas enfocadas en transformar las instituciones del deporte".

Una de las propuestas fue el lanzamiento de "Abrir el juego: Estrategias para la erradicación de la violencia de género y la construcción de un deporte más justo". Una guía con materiales para el proceso de transformación colectiva.

Esta es la primera vez que se destapa un caso de estas características en Argentina pero en el mundo se conocieron situaciones similares que confirman la sospecha que en el deporte, sobre todo en el fútbol, todavía domina un sistema patriarcal.

"No es novedad que en los espacios deportivos existan situaciones de acoso, abuso sexual y de poder. Lo que es nuevo, y abre una esperanza, es que cada vez más personas se atrevan a denunciar, porque genera la posibilidad de acciones concretas que permitan poner fin a estas situaciones de violencia", resaltó Isasi.

"El fútbol no está ajeno a las estructuras de desigualdades y violencia. Es, además, un espacio históricamente considerado de y para los varones, por lo tanto se intensifican prácticas de discriminación", amplió Gordoa.

En esta línea, Lozano ejemplificó la desigualdad con datos concretos: en el actual torneo participan 19 equipos y solo hay 2 con entrenadoras: Roxana Vallejos, en Rosario Central, y Karina Medrano, en Lanús.

Además, en el fútbol femenino, se fijó un salario mínimo seis veces menor al de los entrenadores de la primera del masculino.

Este caso abrió una puerta que todavía estaba cerrada, pero es central que se cuide a las jugadoras que se animaron a realizar la denuncia y que se preserve a las que sufren por una situación similar.

"Es fundamental que quienes hayan atravesado estas situaciones de violencia puedan recibir el apoyo que les permita procesar lo que ha sido una experiencia traumática. Muchas víctimas se sienten culpables por lo que sucedió, se deprimen, pierden motivación para hacer cosas que les apasionan", completó Isasi. (Télam)