(Por Walter Vargas).- El invicto argentino Jeremías Ponce trabaja con un singular ahínco con miras a la pelea por el título superligero Federación Internacional de Boxeo (FIB) que el 11 de febrero próximo afrontará en el "Alamodome" de San Antonio, Estados Unidos, frente el puertorriqueño Surbriel Matías, un compromiso para el que ya está listo, según su entrenador Alberto Zacarías.

"Cuando tenía 17 o 18 años, Jeremías le estaba pegando a la bolsa, me acerqué y le dije: 'algún día vas a pelear por el título y esa pelea vas a tener que ganarla vos. Bueno, ya ganó una, la de la corona IBO, una organización que la Federación Argentina de Box (FAB) no reconoce, pero ahora está preparado para ganar la de la FIB y esa sí tendrán que reconocerla", evocó Zacarías en diálogo con Télam.

El cinturón superligero IBO lo obtuvo en septiembre de 2019 ante el local Rico Muller en una pelea de fallo dividido que se desarrolló en Alemania.

"Pocos saben -agregó Zacarías- que Jeremías es el primer boxeador argentino que sacó la licencia profesional a los 19 años. Hasta entonces se podía pasar a ser profesional recién con 20 años cumplidos".

En efecto: Ponce debutó en el campo rentado el 4 de septiembre de 2015 en el ring de la FAB con una victoria por nocaut en el tercer round a expensas de Jesús Barraza.

Había dejado atrás un muy buen recorrido en el terreno amateur, con números totales de 35 ganadas, dos perdidas y cinco empatadas.

"Empezó con mi hijo Patricio y yo cuando tenía 14 años y dos meses. Era un pibito. Desde entonces se entrena todos todos los días de su vida. Un boxeador no debe esperar que le salga una pelea para ir al gimnasio. Jeremías pelea un viernes o un sábado y el lunes ya está entrenándose. ¿Pelea en el exterior? Se baja del avión, descansa un día y otra vez en el gimnasio. Es un ejemplo", sostuvo Zacarías, no sin emoción a la hora de recordar a su padre, Santos Zacarías, hacedor desde cero de dos campeones del mundo: el supergallo chaqueño Sergio Víctor Palma y el superligero santafecino Juan Martín Coggi.

"Somos de la vieja escuela. Los Zacarías no tenemos misterios: trabajo, trabajo y trabajo. Un profesional, como hacen algunos, no debe hacer una pelea y después descansar tres meses. Si sos profesional, ir al gimnasio es tu trabajo, tu obligación. Esa es la escuela de mi papá y este es un pibe que mamó de esa escuela. Ponce siempre está bien entrenado".

En relación con la específica preparación para su pleito con el puertorriqueño Matías, Zacarías hizo notar: "Por supuesto siempre tenemos que estar atento a graduar las cargas para dar el peso sin problemas. Eso va ajustándose de a poco, pero Jeremías irá bajando de forma paulatina, nunca tuvo problemas en eso, y llegará a su gran noche en perfecto estado".

"En realidad, como quien dice, ya está para pelear mañana. Es un pibe buenísimo, fabuloso. Del 1 al 10, siempre está en 10. Me hace acordar a Alberto Sicurella, que araño el título del mundo".

Y a modo de rúbrica, Zacarías repuso una anécdota que pinta de cuerpo entero al muchacho de José Mármol: "Cuando nosotros hacíamos los festivales amateurs, no teníamos quien se encargara de la parrilla, para los chorizos. Y él hacía la parrilla, preparaba el fuego, los chorizos, y cuando le tocaba pelear, subía al ring. Un pibe muy sano, Jeremías. Un fenómeno".

"Ponce ama al boxeo", concluyó Zacarías, cuyo pupilo ofrece un inmaculado récord de 30-0 y 20 KOs.

El boricua Matías, por su parte, ostenta una foja de 18 triunfos (todos por la vía rápida) y un revés frente al ruso Petros Ananyan, de quien se cobró debido desquite. (Télam)