Diego Armando Maradona cumplió, en apenas cuatro meses desde fines de 1993 y hasta principios de 1994, el sueño de todo hincha de Newell`s de verlo jugar con su camiseta.

"En una de las tantas charlas con Diego y su entorno surgió la posibilidad de que fuera a jugar a Newell`s. Entonces les acerqué la chance a los dirigentes y al Indio Solari y desde entonces empezamos a trabajar en esa posibilidad, que no era fácil, pero que existía", confió el empresario futbolístico y ex compañero de Maradona en México 86, Ricardo Giusti, a Télam.

La empresa parecía ciclópea porque Newell's competía con Argentinos Juniors -el club donde Diego hizo las inferiores y debutó en primera- y con el San Lorenzo dirigido por su amigo, el "Bambino" Veira.

Por esas cosas del fútbol y de la historia argentina, Argentinos Juniors jugaba extrañamente como local en la ciudad de Mendoza, donde sus jugadores caminaban por la peatonal y nadie los conocía, y donde los dirigentes del "Bicho" hasta habían acondicionado una suite presidencial del Hotel Plaza para recibirlo.

Finalmente, la muñeca del "Gringo" Giusti y del "Indio" Solari, más el aporte económico del empresario del juego -luego 14 años presidente de Newell`s- Eduardo José López, quien operó desde las sombras, hicieron posible que el extinto presidente "rojinegro" Walther Cattáneo se diera el lujo de presentarlo a Diego como refuerzo, en una multitudinaria práctica en el viejo estadio del Parque Independencia, el 13 de septiembre de 1993.

Esa tarde soleada, Diego entró a la cancha vestido con la ropa rojinegra de entrenamiento y fue recibido en el centro del campo por sus nuevos compañeros, que formaron una ronda, lo levantaron y lo tiraron al aire, en medio del delirio de la multitud que pobló las tribunas para ver uno de los días históricos de los viejos muchachos de Ñubel.

Diego fue presentado en sociedad en un partido amistoso que Newell`s le ganó a Emelec de Ecuador, dirigido por el "Toto" Salvador Capitano, un amigo del "Indio" Solari, el jueves 4 de octubre, la noche en la que la defensa visitante se abrió hasta que Maradona clavó el gol de la victoria en el arco del Hipódromo, justo el de la tribuna popular que ahorra lleva su nombre.

La historia del paso de Diego por Newell`s fue tan efímera como irrelevante comparada con la enorme cosecha de su carrera, al extremo que apenas jugó cuatro partidos, en los que no marcó goles.

El profesor Jorge Castelli remplazó como entrenador al "Indio" Solari en enero de 1994 y Diego partió con el plantel de Newell`s a la pretemporada en Mar del Plata, que alternaba entre el Hotel Primacy y el campo de entrenamiento del Club San Lorenzo.

Mimado y consentido por todos, el extinto profesor Castelli le preguntaba a su preparador físico, el "Negro" Rodolfo Rodríguez, en el lobby del hotel marplatense: `Profesor, ¿Diego no querrá salir a correr un ratito?".

Newell`s tenía que jugar un partido amistoso contra Vasco da Gama de Brasil en Mar del Plata, como parte de los acuerdos generados con la televisión y los sponsors para pagar el pase de Maradona, quien hacía dos días que no daba señales de vida por el hotel, perdido en las largas noches marplatenses.

Finalmente, Diego no se presentó a jugar el amistoso con Vasco da Gama, que había sido programado después de la telenovela brasileña "Celeste, siempre celeste", y se alejó para siempre de Newell`s, con el que rescindió el contrato.

Futbolero y elocuente como pocos, el desparecido escritor y humorista rosarino Roberto Fontanarrosa, "canalla desde su más tierna edad", recordaba: "Mi mujer solamente me despertó dos veces antes de las 9 de la mañana: cuando tomamos las Malvinas y cuando Ñubel trajo a Maradona" y explicaba luego que "es como si tu vecino más odiado se compra un Roll Royce, pero no lo puede sacar de la cochera".

En la vereda del Parque Independencia, el secretario de Newell`s, Juan José Concina, confió hoy a Télam: "Como jugador fue el mejor, y como persona no lo juzgo porque cada uno hace de su vida un pito. Maradona vistió seis camisetas y una fue la de Newell`s, algo que es un lujo y un orgullo. Ni siquiera los hinchas de Central ni los de River pueden negar a Maradona porque está más allá de todo. Y, además, fue nuestro". (Télam)