(Por Milo Taboada).- Juan Carlos Maldotti es una figura ilustre del turf argentino y no por pertenecer a la crema de los doble apellido sino por el linaje hípico que desciende de una familia humilde de entrenadores de caballos de carrera.

Fue su abuelo José el primero en abrazar el oficio de cuidador, lo continuó su padre Juan y luego él mismo, hoy junto a su hijo Juan Sebastián en los hipódromos de Palermo y San Isidro.

Una familia de trabajo, una crianza por demás sencilla y siempre con un caballo al lado. Toda una herencia. Maldotti nació el 26 de febrero de 1945, tiene cuatro hijos y siete nietos.

Juan Carlos, así lo llaman en el ambiente del turf, es un peso pesado dentro de la hípica nacional. Como cuidador ganó cuatro veces el Gran Premio Carlos Pellegrini, otras dos el Gran Premio Nacional y suma además más de media docena de Polla de Potrillos y de Potrancas.

Su dupla con el jockey Pablo Falero en los años '90 fue inolvidable, de una eficacia nunca vista en el turf criollo. Ganaron todo lo que había por ganar. Los estadistas del ambiente calculan que fueron mas de 3.500 triunfos los conseguidos por Maldotti desde sus inicios en la década del '70. No es poco.

Actualmente, por la sabiduría y aplomo acopiado a través de los años, desarrolla su actividad más relajado pero con la misma pasión y nuevos desafíos por delante. Tal es así que a los 76 años ha decidido entrar en las próximas elecciones de la Asociación Gremial de Profesionales del Turf, que lidera Eduardo Ferro.

En una mesa de café con Télam, Maldotti, titular de la agrupación Todos por el Turf, avisó: "Le estoy solicitando a Ferro una asamblea general extraordinaria de urgencia para que se pueda tratar la Memoria y Balance, que se haga un inventario, una cuenta de gastos y otros recursos. También le pido que se informe toda celebración contractual que se haya realizado con la empresa Galeno y con cualquier otra entidad. Estoy pidiendo, en definitiva, números y datos claros".

- Télam: ¿Usted no estuvo en la Gremial de Profesionales en los años '70?

- Maldotti: Sí, estuve entre 1976 y 1983, años muy complicados porque había que tener mucha cintura política con los militares. No fue nada fácil.

- T: ¿Qué otras cosas exige?

- M: Exijo un pedido de presentación y distribución a los afiliados del padrón completo vigente a la fecha de celebración de la Asamblea. Quiero y pretendo un juego claro. Yo a Ferro lo conozco bien porque, en su primera etapa al frente de la Asociación, estuve como tesorero. Y pretendo que ahora haya transparencia desde aquella época hasta estos días que corren.

- T: Al margen de estas cuestiones, ¿cómo analiza el estado del turf argentino en líneas generales?

- M: El turf argentino necesita de manera urgente una Secretaría Hípica. Es la única manera de que todos los sectores que componen al turf tengan su voz y sean escuchados. Acá es necesario que el Estado, los propietarios y criadores de caballos, los entrenadores, los directivos y los jockeys participen al unísono para salir de esta crisis financiera. Todos juntos con un organismo que se encargue de buscar una salida a largo plazo. En estos días se buscan medidas de corto plazo y es un error. Acá hay que trabajar desde la mañana a la noche con todas las voces todas.

- T: ¿Los directivos actuales son conscientes de la situación?

- M: Los directivos actuales del turf buscan la salida a corto plazo. ¿Cómo?, por el lado de los aumentos de las apuestas. Eso lo hacen para tratar de zafar. Yo propongo algo más serio, más comprometido y más sincero. Busco una salida más lenta pero de mejor resultado. Una Secretaría Hípica beneficiaría a todos los sectores y armonizaría toda la situación. No hacemos nada con aumentar las apuestas. Todos y todas deben participar y aportar ideas. Ojalá alguien escuche estos reclamos.

- T: ¿Qué directivos fueron los mejores de la historia del turf?

- M: El presidente Carlos Pellegrini en el siglo pasado y Vásquez Mansilla cuando le dio el impulso al hipódromo de San Isidro.

- T: Cambiando el tema: en 2018 ganó su última gran carrera con el caballo Il Mercato en el Gran Premio Carlos Pellegrini. Había un sector de especialistas y de directivos que sostenían que a usted se le habían perdido los libros, ¿recuerda?

- M: Sí, lo recuerdo y me emocioné mucho al ver como el caballo ganó de punta a punta y con la presión de otros dos caballos en los últimos 150 metros del disco. Ganamos una carrera antológica y yo comencé a gritar: "Los libros están todos en la mesa de luz". Fue una enorme satisfacción ganar ese Gran Premio Carlos Pellegrini con Il Mercato. Lo abracé al jockey Juan Carlos Noriega como nunca abracé a nadie en mi vida. Estaba un poco cansado de tantas pálidas y comentarios fuera de lugar, y me desahogué con toda mi alma.

- T: ¿Fue una linda revancha?

- M: Sí, a veces la gente es injusta, pierde la memoria o habla de más. Fue también un buen día para toda la gente del stud Rubio B. que nunca habían ganado una carrera de tal importancia. Todos lloramos esa tarde en San Isidro.

- T: ¿Su época con Falero fue la mejor?

- M: Con Falero hicimos tabla raza. Un día en San Isidro ganamos siete carreras. Cuando íbamos por el sexto triunfo salí a tomar un poco de aire y toda la gente de la platea se levantó y me aplaudieron de pie. Recuerdo ese día con cariño.

Es Juan Carlos Maldotti un tipo serio, firme, de hablar bien de frente y, al mismo tiempo, soltar una lágrima por algún episodio de su brillante carrera profesional. Junto a Juan Lapistoy, Julio Penna y Juan Bianchi integra el cuadro de honor de los mejores entrenadores de la historia.

"No puedo hablar sobre eso porque yo admiré mucho a mi padre, quien me enseñó todo lo que sé y un día me dijo: 'Lo más importante es la vista. El misterio es saber mirar. Es mejor ver que pensar. Mi viejo miraba un caballo entre 40 y elegía al mejor. Fue un tipo exigente, riguroso y no se casaba con nadie. Tenía fama de calentón y algo de eso heredé".

- T: ¿Hay una camada nueva de entrenadores en el turf?

- M: Hay muchachos muy capaces como Carly Etchechoury y su hermano Juan Carlos. Mi hijo, y no es vanidad, anda por el buen camino. El turf tiene futuro en la medida que todos aportemos y seamos escuchados. Nadie se salva solo. (Télam)