Hace un par de años era insospechado y sin embargo hoy supone algo que fluye con una grata naturalidad y merece su debido respeto y su debida celebración: Laura Corriale destaca y luce como la primera mujer que se le atreve al relato de fútbol y apunta a “encontrar mis latiguillos, mis puntos de diferencia”.

Corriale no representa exactamente la única relatora de fútbol, a secas, por cuanto en esa práctica coexiste con Agustina Vidal en DeporTV, pero sí la de fútbol de varones y en las grandes ligas.

De hecho, viene de lucirse en la final de la Copa Diego Armando Maradona que protagonizaron Boca y Banfield.

Locutora de profesión, Corriale sale ganando 1-0 desde los vestuarios: una voz melodiosa que invita a ser acompañada en la travesía y se abre camino en la espesa jungla de los prejuicios.

Que justamente por ahí mismo pulsa un recelo capaz de comprender la malsana grey de los machistas e incluso a algunos pares de género: cualquier mujer más o menos conservadora -y desprevenida- también podría extraer la ligera conclusión de que estamos en presencia de “nada más que una locutora metida a relatora”.

Error: más bien Corriale es una futbolera que maceró pacientemente la vocación de narradora que nació con su admiración por el insigne Víctor Hugo Morales; y perfiló en los cursos tomados con los periodistas Néstor Centra y Leo Gentili.

En ESPN, donde hoy cumple funciones como productora, alimenta cada día ese camino, codo a codo con sus compañeros: “Todas las cosas que estoy absorbiendo son de ellos, en su mayoría, ja”, reconoce, divertida.

Futbolera de ley, esta porteña que supo despuntar como la voz del estadio en el Palacio Tomás Adolfo Ducó, la cancha de Huracán, y se sirve -en todo caso- de su buena vocalización al modo de un punto de partida sólido, y jamás de estación terminal, rezuma capacidad y humildad.

Relata a buen ritmo y de forma amena, rara vez se equivoca en el nombre del futbolista que lleva la pelota (un valor capital que atesorarían aún sus mejores colegas más calificados del género masculino) y aunque adeuda mayor armonía en los crescendos, tampoco incurre en la común argucia sobreactuada de transmitir emoción en jugadas insospechadas de emoción.

Formulado de otro modo, Corriale no imagina un arco cada diez metros: áreas hay dos por lado y salvo situaciones de contraataque claro honra la regla de oro que peligro de gol, lo que se dice peligro de gol, es fruto de las cercanía del arco.

Mejorar, puede, debe y quiere mejorar en todos los indicadores que atañen al fascinante oficio que en el Río de La Plata goza de rango de escuela primordial.

“Voluntad y ensayo hay un montón, me fijo en los detalles técnicos, conceptuales, vocales, en las pausas, en todo”, subraya Laura Corriale y toma de buen grado una observación del autor de estas líneas: que en el universo del fútbol analizado, narrado y explicado por las mujeres no se avizora todavía un discurso y un glosario propios, como si los varones hayamos dicho absolutamente todo lo que hay que decir, lo cual, desde luego, sería un reverendo disparate.

Corriale va, y van las notables transmisiones íntegramente femeninas de Radio Del Plata: Ayelén Pujol en los comentarios, Karina Vázquez en estudios centrales, Elsa Silvestre en la locución y Fabiana Segovia en la producción.

La revolución está en marcha. Y después, tiempo al tiempo. (Télam)