En el contexto de un boxeo argentino declinante y apagado, de contadas figuras capaces de dar la talla en el plano internacional, la pelea que el bonaerense Brian Castaño sostendrá el sábado con el brasileño Patrick Teixeira ofrece clima de gran acontecimiento.

El "Boxi", tal su apodo, irá por el campeonato de los medianos de la Organización Mundial de Boxeo tras 15 meses de inactividad y un breve y sólido reinado en la categoría inmediata inferior: superwelter.

Como dato negativo y desalentador (imperio de estos tiempos), hasta dónde se sabe las imágenes de la pelea serán cosa de una aplicación paga (DAZN) y no por las vías tradicionales de acceso al boxeo en la Argentina: TyC Sports, ESPN y Space.

La carrera de Castaño deja ver unas cuantas curiosidades: hizo una extensa y brillante carrera en el amateurismo, pero en más de ocho años en el campo profesional subió al ring nada más que 20 veces: ganó en 19 y empató en la restante, despojado de un claro triunfo a expensas del cubano Erislandy Lara.

De hecho, declinó su corona superwelter de motu proprio y esta nueva oportunidad se hará realidad después de meses y meses de conflictos, marchas y contramarchas.

¿Dónde residen las chances de una victoria que el propio Castaño interpreta como un antes y un después en su travesía?

Tener, tiene buenas chances, pero no necesariamente garantizadas, en la medida que se las verá con un rival muy fuerte, de mano picante y apto para el río revuelto de los cruces frontales.

Eso sin contar ostensibles desventajas de talla, de alcance y del siempre complejo desciframiento de una guardia zurda.

Desde luego que en el contexto de una prolongada y metódica preparación Castaño ha trabajado con varios sparrings zurdos (tres en total) y que acaso influya como valor agregado la experiencia de algunas sesiones de guantes con Teixeira que datan de 2017, pero ni el muchacho de La Matanza es el del entonces, ni el paulista es el de entonces.

Además, y sería imprudente omitir una referencia así de sustancial, cada combate es una historia en sí misma y ni qué decir cuando está en juego el campeonato del mundo.

¿Será una batalla encarnizada?

Es muy posible, pero eso sí: lo de Castaño será intensidad persistente, variedad de combinaciones y mucha larga distancia, media distancia sólo de manera fugaz, y corta, nada de nada.

Si el argentino lograra establecer las condiciones en las que cada quien haga lo suyo, una espléndida victoria estará al alcance de sus puños. (Télam)