Juan Carlos Etchechoury, un entrenador de lujo del turf argentino, falleció hoy a los 87 años y dejó un recuerdo imborrable en todos aquellos que lo trataron en su época de cuidador.

Fue uno de los grandes cuidadores de las décadas del 70, 80 y 90. Siempre estuvo muy bien considerado y siempre demostró su Don de buena gente.

Junto a Juan Carlos Bianchi, Juan Carlos Maldotti y Guillermo Frenkell Santillán, Etchechoury se mantuvo firme durante décadas en un lugar de privilegio en la actividad hípica.

Fue un entrenador de primer nivel y muy escuchado por los propietarios, quienes lo consultaban habitualmente por sus conocimientos en la materia hípica. Sus tres hijos son herederos y sucesores en la actividad "burrera", producto de sus fantásticas enseñanzas.

Juan Carlos Etchechoury (h) es uno de los cuidadores más capaces del turf actual. Hasta hace poco tiempo estuvo entrenando los caballos del famoso stud Rubio B., propiedad de Roberto Benedicto. Es el hijo mayor y es sumamente respetado en el ambiente de las carreras.

Carlos Daniel Etchechoury, a quien se lo considera como el mejor entrenador del turf argentino, trabaja más en San Isidro que en Palermo, dos escenarios donde su nombre está en un lugar de privilegio.

Su otro hijo es Juan Javier, el menor de los hermanos y quien también se desenvuelve correctamente como entrenador.

Juan Carlos Etchechoury fue un entrenador destacado en media y larga distancia, un hombre de consulta de los propietarios y un tipo muy querido por los jinetes.

El Compinche, un caballo de la década del 90, fue uno de los mejores ejemplares que Juan Carlos Etchechoury entrenó y con quien ganó varios grandes premios. El jockey era Jacinto Rafael Herrera, un peruano que se hizo famoso por sus duelos con Pablo Gustavo Falero.

Con Juan Carlos Etchechoury se va un hombre de cordial trato con el periodismo y con la gente en general. Sus hijos, gracias a sus consejos, están en un primerísimo plano como entrenadores. Ellos seguirán con la llama de los Etchechoury a lo largo y a lo ancho del ambiente del turf.

En los últimos años, producto de una grave enfermedad, se las arregló para indicarles a sus hijos cuales son las mejores razones para llegar primeros al disco. La familia del turf llora su ausencia y lo recuerda con gran cariño. (Télam)