La delegación de Independiente vivió una odisea en la ciudad de Salvador de Bahía, Brasil, antes de disputar el partido contra Bahía por la Copa Sudamericana que finalmente deberá afrontar esta noche desde las 19.15, con ocho jugadores menos y sin entrenador

Las autoridades sanitarias de Brasil no permitieron el ingreso de once integrantes de la delegación del "rojo" y, luego de más de seis horas de angustia, maltrato e incertidumbre en el aeropuerto, la Conmebol ratificó que el partido se jugará en el horario y en la sede programada originalmente: en Bahía y a las 19.15.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) no aceptó la documentación presentada por Independiente para ingresar al país, que cumplía con los protocolos fijados por Conmebol.

El plantel quedó varado durante más de seis horas en el aeropuerto internacional de Salvador y recién a la madrugada una parte de la delegación se fue al hotel a descansar.

El entrenador interino, Pedro Monzón, quien viajó en reemplazo de Julio César Falcioni, los futbolistas Renzo Bacchia, Gonzalo Asis, Thomas Ortega, Juan Insaurralde, Adrián Arregui, Pablo Hernández, Lucas González y Nicolas Messiniti y dos dirigentes se quedaron en el aeropuerto y volverán antes del mediodía a Buenos Aires en vuelo chárter.

El equipo será dirigido por César Velázquez, entrenador de arqueros del cuerpo técnico de Falcioni, y tendrá solo 18 jugadores a disposición.

"Las autoridades sanitarias de Bahía nos han maltratado sin razón alguna, dejándonos varados por más de seis horas", denunció Independiente en un comunicado publicado esta mañana en las redes sociales cerca de las 2:30 de la madrugada.

La Conmebol, por su parte, manejó con desprolijidad la situación ya que por todos los medios intentó mantener en pie el partido correspondiente a la tercera fecha de la Copa Sudamericana.

En primera instancia, se manejó la posibilidad de mudar el partido a Paraguay y jugarlo el jueves pero Independiente se negó ya que el fin de semana jugará un partido clave contra Huracán por la Copa de la Liga Profesional.

Luego, la Conmebol anunció oficialmente la reprogramación del encuentro para el miércoles en Salvador de Bahía pero la dirigencia del "rojo" nuevamente se negó y sugirió que se juegue tal como estaba programado a pesar de las dificultades.

"El partido ante Bahía se disputará esta tarde en el horario estipulado", confirmó el club de Avellaneda hoy pasadas las 10 de la mañana.

"A pesar de haber sido muy perjudicados por la negligencia de las autoridades sanitarias de Bahía, Independiente pidió mantener la programación pensando en el demandante calendario que tenemos por delante", agregó la institución, que responsabilizó directamente a Brasil por lo sucedido.

Según el relato del dirigente Walter Lusnig, vocal de la Comisión Directiva y uno de los que encabezaron la delegación, ni la Conmebol ni el cónsul argentino pudieron mediar ante la "arbitraria" decisión de las autoridades brasileñas.

La delegación del "rojo" partió a Salvador en vuelo chárter el lunes por la tarde con los resultados de los hisopados que se realizaron el sábado. Esa documentación, avalada por Conmebol, no fue autorizada por las autoridades sanitarias brasileñas.

La delegación no fue testeada en el ingreso a Brasil y el problema surgió porque los once involucrados presentaron PCR positivo pero con la respectiva alta epidemiológica.

Lo que siguió fue una pesadilla, ya que la delegación debió dormir en el piso del aeropuerto con bajas temperaturas y sin recibir agua ni comida, hasta que horas después unos colaboradores lograron salir del aeropuerto y volvieron con mantas y viandas.

"Deseamos que este tipo de inconvenientes no vuelvan a ocurrir y que sirva de antecedente para futuras ocasiones que involucren tanto a nuestra institución como a cualquiera que participe de una competencia internacional", remarcó el comunicado de Independiente en otro de los mensajes publicados durante la madrugada.

Una vez más, los equipos quedaron en medio del exigente calendario de Conmebol y las decisiones de las autoridades sanitarias de los diez países miembros, que utilizan distintos criterios para afrontar la pandemia de coronavirus. (Télam)