Con el indiscutido liderazgo de José María Larocca, en su cuarto Juego Olímpico consecutivo, la equitación argentina buscará en Tokio 2020 la confirmación del resurgimiento experimentado con los exitosos resultados continentales a partir de los Panamericanos Toronto 2015.

Larocca, de 52 años, nacido en Suiza y establecido en esa tierra desde 2006, representará al país en la especialidad individual de saltos y también prueba por equipos junto a Matías Albarracín, Martín Dopazo y Fabián Sejanes.

La equitación es una de las 18 disciplinas que reportaron para Argentina al menos una medalla olímpica en la historia, hecho que curiosamente sucedió en Tokio '64 cuando Carlos Alberto Moratorio se colgó la plata en adiestramiento individual.

Desde entonces, los jinetes argentinos no volvieron a ocupar un podio olímpico y sólo tres veces alcanzaron un diploma: México '68 (Argentino Molinuevo (h), salto individual); Múnich '72 (saltos por equipos) y Río de Janeiro 2016 (Matías Albarracín, salto individual).

Bajo la gestión de Gerardo Werthein en el Comité Olímpico Argentino (COA), la equitación nacional recuperó protagonismo y alcanzó dos subcampeonatos panamericanos en Toronto 2015 (equipo) y Lima 2019 (Larocca, individual).

Werthein fue presidente de la Federación Argentina Ecuestre (FEA), entidad que desde 2014 preside su hijo Gregorio, exatleta olímpico en Atenas 2004.

Larocca, tres veces ganador del premio Olimpia de Plata en equitación, se convertirá en Tokio en el segundo jinete argentino de mayor participación olímpica con 4 Juegos, después de su tío Carlos D'Elía (5).

Su carrera comenzó en Beijing 2008, continuó en Londres 2012 y se prolongó en Río 2016, donde consiguió hasta el momento su mejor actuación, el décimo puesto en la prueba por equipos. (Télam)