El mensaje de Lionel Messi, al mostrar este mediodía una réplica de la camiseta que Diego Maradona usó en Newell's Old Boys en el festejo de su gol para el Barcelona en la Liga española, tuvo un inmediato rebote en las barriadas rosarinas identificadas con el club rojinegro.

En la zona del Barrio La Tablada, en la cortada La Bajada, una calle de apenas 200 metros, en donde nació y se crió "La Pulga" que luce la camiseta 10 del Barcelona y la selección argentina, la reacción festiva fue inmediata, con pirotecnia y fuegos artificiales mientras muchos hinchas se asomaban a las calles, en donde abundan los murales y pintadas con los rostros de Maradona, de Messi y los colores "leprosos".

"Fue algo mágico, fue como si el mensaje de 'Lío' hubiese aterrizado de inmediato en los corazones rojinegros para celebrar dos cosas: que le mostraba al mundo la camiseta del Diego cuando jugó acá; y que nos decía a los leprosos 'yo voy a terminar mi carrera en Newell's'. Ningún ñulista se olvidará jamás de este domingo", dijo Norberto Galiotti a Télam, taxista rosarino y militante social que vivió ese momento.

"Fue como una fiesta de lo mejor del fútbol en medio del dolor: un crack como Messi y el mito Maradona unidos por la camiseta de Newell's. En medio de las lágrimas por la partida de Diego, nos permitimos una sonrisa y una alegría por el gran homenaje que le hizo 'Lío' después de hacer un golazo maradoniano", agregó Galiotti.

Y como el fútbol suele hacer milagros que escasean en otras áreas, la explosión de júbilo "leprosa" estalló en un barrio que es sinónimo de pelotas, picados en los espacios verdes que aún quedan en la zona, y ardorosos partidos en los clubes de barrio, los mismos que transitó en tantas noches rosarinas: Tomás Felipe Carlovich, "El Trinche", fallecido meses atrás después de ser golpeado para robarle su bicicleta.

"El estadio Gabino Sosa, de Central Córdoba, la segunda casa del 'Trinche', uno de los más extraordinarios jugadores que uno pudo ver en su vida, está a cinco cuadras de la casa natal de Messi, otro punto en común del buen fútbol que nos gusta a los hinchas rosarinos. En esas calles se respira fútbol, por eso no fue casualidad que todos los que estábamos mirando por TV el partido de Messi en Barcelona, y que solemos esperar un santo y seña rojinegro, lo viviéramos así", añadió Galiotti, socio vitalicio de Newell's y habitué del Coloso Marcelo Bielsa en tiempo pre pandémicos.

"El buen fútbol y la sobremesa después de los asados resume una de las pasiones rosarinas: A veces, al asado no llegamos, pero el lujo de haber tenido al 'Trinche' Carlovich en cualquier canchita de nuestros barrios, y a Diego y a Messi unidos por la pasión rojinegra, nadie nos lo pudo arrebatar", concluyó.

(Télam)